En contraste, la producción hipotecaria moderó su expansión hasta el 4,87%, frente a los incrementos de doble dígito (18%-25%) observados durante el ejercicio anterior. Esta desaceleración responde a una heterogeneidad estratégica entre entidades: algunas han restringido la concesión ante una compresión de márgenes, mientras otras mantienen políticas comerciales expansivas para ganar cuota.
El dinamismo del crédito a empresas se explica, en gran medida, por la anticipación de demanda en un contexto de expectativas de endurecimiento monetario. Las compañías han intensificado la captación de recursos, especialmente a corto plazo, ante la previsión de que el BCE eleve los tipos desde el 2% hasta el 2,5%.
No obstante, los datos acumulados hasta marzo no reflejan aún una traslación significativa a los costes efectivos de financiación. A pesar del repunte del euríbor tras el inicio del conflicto en Oriente Próximo, los tipos medios de las nuevas operaciones registraron ligeros descensos en todos los tramos de importe, evidenciando un cierto desfase temporal en la transmisión de la política monetaria.
El principal ajuste se observa en el volumen de crédito. En marzo, la financiación empresarial alcanzó 46.036 millones de euros, la segunda mayor cifra mensual desde 2020, con un crecimiento interanual del 19,95%. Este comportamiento sitúa el agregado trimestral en niveles próximos a máximos históricos recientes.
Desde un punto de vista estratégico, el segmento corporativo se consolida como eje prioritario para las entidades, dada su capacidad de generar vinculación recurrente y diversificar ingresos. En paralelo, el nivel de endeudamiento empresarial, situado en el 62,6% del PIB, se mantiene contenido en términos comparados con la eurozona, reflejando el proceso de desapalancamiento post-crisis financiera.
A medio plazo, el Banco de España advierte de riesgos a la baja asociados al entorno macrofinanciero. Un eventual repunte de los precios energéticos y un mayor endurecimiento de las condiciones financieras podrían provocar una contracción de la demanda de crédito, replicando dinámicas ya observadas en el ciclo restrictivo de 2023.

