Como suele ocurrir cuando la decisión se ciñe a lo esperado, los ojos del mercado se han dirigido rápidamente a la votación de la misma, que con absoluta cortesía el organismo publicita, algo que no hacen otros bancos centrales. Cualquier sorpresa o novedad en la votación se toma como una potencial pista en la hoja de ruta de la política monetaria. En esta ocasión, siete miembros han votado a favor de mantener los tipos y dos a favor de subirlos. La perspectiva era que solo uno se posicionara a favor de un alza, con lo que el sesgo de la votación es ligeramente más restrictivo. Con todo, la mayoría de los analistas cree que el BoE procederá a una larga pausa y no llegará a subir tipos.
