«España necesita un nuevo mandato electoral para las reformas que exige un mundo en transformación», encabeza el Círculo de Empresarios un comunicado en el que explica que el mundo «atraviesa una transformación de enorme magnitud.
La revolución tecnológica, la nueva geopolítica, la transición energética, la competencia internacional y la presión demográfica están redefiniendo a un tiempo las bases de la prosperidad, la seguridad y la influencia de los países, de manera que quien no acierte a reformarse al ritmo que exige esta etapa quedará rezagado».
Para ello, prosigue, «España necesita acometer reformas estructurales de fondo y reforzar su autonomía estratégica en ámbitos que se sostienen entre sí: la educación y el capital humano, la energía, la productividad, el mercado de trabajo, la unidad de mercado, la innovación, la dimensión empresarial, el ahorro y la inversión, y la eficiencia administrativa e institucional. Sin ese esfuerzo, nuestro país corre el riesgo de afrontar el nuevo ciclo histórico con estructuras e incentivos heredados de un tiempo ya agotado». Alerta a continuación de que «reformas de este calado no se improvisan ni se sostienen sobre mayorías precarias. Exigen estabilidad institucional, continuidad y la capacidad de adoptar decisiones exigentes y mantenerlas por encima del ciclo político, en lealtad hacia la siguiente generación».
«La prolongada ausencia de Presupuestos Generales del Estado, la polarización y el deterioro del capital institucional debilitan la capacidad efectiva de gobierno y dificultan precisamente esas decisiones de largo plazo que el país reclama. La persistencia del bloqueo erosiona además la seguridad jurídica, introduce incertidumbre a la acción judicial en los agentes económicos, y proyecta una imagen de inestabilidad difícilmente compatible con el papel que España debe desempeñar en un concierto europeo que exige, cada vez con mayor apremio, mayor integración económica y política». En su opinión, «el problema no reside en saber qué reformas son necesarias, pues el diagnóstico está hecho y ampliamente compartido». «El reto es reunir la fuerza política suficiente para acometerlas. A falta de acuerdos políticos claros, estables y orientados a reformas necesarias, todo deriva hacia la gestión inercial, el cortoplacismo y la parálisis».
«Cuando un país necesita transformaciones de fondo y carece de un mandato suficiente para impulsarlas, es exigible renovar el ejercicio del poder de los ciudadanos para elegir a sus representantes políticos. Es la vía que la propia democracia constitucional prevé para restablecer su legitimidad operativa y dotar al Gobierno de la fuerza que las circunstancias exigen, lejos de cualquier cálculo coyuntural», argumenta.
Por ello, concluye, «España necesita ahora un nuevo mandato ciudadano y nuevos acuerdos políticos para gobernar y abordar las reformas estructurales que la situación de cambio mundial exige, y proyectar con credibilidad la posición de nuestro país en un mundo que no nos dará tregua y en una Europa que no nos esperará».

