Una de las partidas más significativas son los complementos salariales por incapacidad temporal, que elevan la prestación hasta acercarla o igualarla al 100% del salario. Según la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT), estos complementos cuestan 4.838 millones de euros al año, cerca del 30% del gasto empresarial asociado a las bajas laborales.
La legislación establece que entre los días 4 y 15 de baja la empresa abona el 60% de la base reguladora, mientras que a partir del día 16 la prestación corre a cargo de la Seguridad Social. Muchos convenios colectivos mejoran estas cuantías mediante complementos salariales, especialmente en las bajas de larga duración, donde se concentra la mayor parte del coste.
La principal carga para las empresas, no obstante, corresponde a las cotizaciones sociales durante la baja, que suman 9.351 millones de euros, el 58% del coste total que soportan los empleadores.
La CEOE reclama medidas para reducir este impacto económico y cuestiona que las compañías deban asumir tanto el pago de las bajas iniciales como determinadas cargas asociadas. El debate se produce en un contexto de récord de absentismo, con una tasa del 7,6% de las horas pactadas no trabajadas y una media diaria de 1,6 millones de trabajadores ausentes, de los que 1,2 millones se encuentran de baja médica.
Según la Airef, alrededor del 50% de los convenios sectoriales y el 65% de los convenios de empresa incluyen complementos por incapacidad temporal. En muchos casos, estas mejoras elevan la prestación hasta niveles muy superiores a los mínimos previstos por la normativa, lo que explica el creciente coste para las empresas.
