Ni el presidente, ni ningún ministro asistieron al evento, una ausencia que algunos sectores interpretaron como un distanciamiento hacia una cita organizada con la participación de IFEMA y el respaldo de la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid.
La controversia se amplificó por la decisión de TVE de no retransmitir la carrera, a diferencia de Mediaset. La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, criticó la cobertura de la televisión pública y la acusó de restar relevancia a un acontecimiento que calificó de oportunidad y motivo de orgullo para España.
La ausencia del Ejecutivo contrastó con la presencia del Rey Felipe VI, acompañado por la princesa Leonor y la infanta Sofía, en un evento que ha proyectado una importante imagen internacional de Madrid y generado un notable impacto económico.
Además, el desplante resulta llamativo porque el Gobierno sí estuvo representado en el anterior Gran Premio celebrado en Montmeló, donde acudió el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu. En esta ocasión, ninguna figura del Ejecutivo acudió al estreno de la Fórmula 1 en la capital.
