Como en todas las novelas de la serie, los personajes principales que son los integrantes de la comisaria que están muy bien descritos y han ido adquiriendo cada vez más fuerza y aumentando en realismo. El lector que entra en la serie por primera vez sin haber leído las novelas anteriores tendrá más dificultad para situarse con ellos, aunque podrá seguir la acción sin problemas.
Todo comienza con el descubrimiento del cadáver de una adolescente que desapareció sin dejar ningún rastro hace treinta años. Era una chica muy amiga de otras dos que cuando se descubren los restos acaban removiendo su pasado y entrando en una espiral de preguntas y remordimientos. Se vuelve a reabrir el caso y aunque muy a ciegas se va avanzando. En la serie hay un personaje, esposa del comisario, Erika, escritora e investigadora, que sin ser policía es la que más se va a acercando a la comprensión de los hechos.
Aparte de las escenas familiares y de detalles locales habituales en Läckberg, aquí aparece un personaje totalmente nuevo, una mujer que se dedica a acompañar en los duelos con sus lloros y sus canciones y que da paso a hablar del tema del duelo y la necesidad de estar junto a los muertos. En este caso tiene un papel fundamental ya que sabe cosas que hasta ahora se había callado y da al relato una dimensión muy poco frecuente en estas novelas. Una vez más se recurre a los secretos de los personajes que con el tiempo siempre salen a la luz. El final es el broche de un relato largo y a veces lento que desconcierta y que abre muchas perspectivas futuras.
Como novela policiaca sigue siendo buena, con un ritmo y una capacidad de meterse en el lector notable. Literariamente tiene la calidad de muchas obras del género: bien escrita técnicamente y suficiente para lo que plantea.
El llanto de los muertos
Camilla Läckberg
Planeta (2026)
