La movilización, convocada por el Sindicato de Inquilinas, reunió en la capital a 70.000 personas según la Delegación del Gobierno y a 500.000 según los organizadores.
La marcha transcurrió sin incidentes y concluyó en la plaza de Cibeles bajo el lema «Hacia la huelga general». Los convocantes defendieron la necesidad de convocar un paro general en un futuro próximo y advirtieron de que no aceptarán otros cuatro años sin soluciones al problema de la vivienda, al que consideran la principal preocupación social.
El fracaso parlamentario de los decretos ha supuesto un duro golpe para el Ejecutivo y ha llevado al presidente, Pedro Sánchez, a abrir un periodo de reflexión sobre la posibilidad de adelantar las elecciones generales. Mientras PP y varios socios del Gobierno aseguran estar preparados para unos posibles comicios, el Ejecutivo no ha dado señales sobre su decisión. Paralelamente, la acampada de la Puerta del Sol sigue creciendo y ya reúne a unas 2.000 personas, con tiendas extendidas por calles cercanas como Preciados y Arenal.
La portavoz del Sindicato de Inquilinas, Alicia del Río, reivindicó el papel de la movilización ciudadana y afirmó que el Congreso está «secuestrado por el rentismo». También destacó que el movimiento ha conseguido más avances en unos días que durante años de gobiernos progresistas, citando la paralización del desahucio de Maricarmen, una mujer de 87 años.
La manifestación partió desde distintos puntos de Madrid y congregó a familias, personas mayores, migrantes, turistas y ciudadanos con mascotas. Durante el recorrido se escucharon consignas contra la especulación inmobiliaria, a favor de la huelga general y en apoyo de diversas causas sociales, feministas y migrantes.
Los cánticos también estuvieron dirigidos contra responsables políticos como Isabel Díaz Ayuso, José Luis Martínez-Almeida e Isabel Rodríguez. Por su parte, Irene Montero defendió la necesidad de acabar con el negocio de la vivienda y llamó a impulsar cambios mediante una huelga general y la movilización en las calles.
La portavoz del sindicato en Madrid, Valeria Racu, reiteró que el objetivo es convocar una huelga general «pronto», aunque reconoció que los trámites podrían retrasar la convocatoria entre uno y dos meses. Los últimos en abandonar Cibeles fueron los participantes de la acampada de Sol, convertida ya en símbolo de la protesta por una vivienda digna.
