Sin embargo, mientras el empleo crece un 2,3% interanual, el pluriempleo avanza un 12%, más de cinco veces por encima del ritmo de creación de puestos de trabajo. El número de personas con más de un empleo asciende ya a 651.200, uno de los mayores aumentos de la serie histórica.
Según un estudio de Randstad Research, más de la mitad de quienes tienen varios trabajos lo hacen por motivos económicos. La necesidad de llegar a fin de mes, aumentar el ahorro o afrontar gastos imprevistos figura entre las principales razones. Además, el 86% de los trabajadores considera que los salarios actuales empujan a buscar fuentes adicionales de ingresos.
La evolución del mercado laboral también refleja la creciente importancia de la inmigración. De los más de 510.000 empleos creados en el último año, solo el 24% corresponde a trabajadores con nacionalidad española, mientras que el 76% restante fue ocupado por extranjeros o personas con doble nacionalidad. El empleo entre españoles aumentó un 0,7%, frente a los incrementos del 7,8% entre extranjeros y del 9,4% entre quienes tienen doble nacionalidad.
No obstante, esta aportación presenta limitaciones. Un estudio de Funcas señala que el 76% de los inmigrantes trabaja en ocupaciones de baja o media-baja cualificación, lo que contribuye al crecimiento económico y del empleo, pero no resuelve problemas estructurales como la baja productividad o la debilidad salarial.
Los datos muestran así una realidad compleja: España sigue creando empleo y creciendo, pero el aumento del pluriempleo y la concentración de los nuevos puestos en actividades de menor cualificación ayudan a explicar por qué la mejora de los indicadores macroeconómicos no siempre se traduce en una percepción equivalente de bienestar entre los hogares.
