Sin embargo, la Sociedad Española de Alquiler Garantizado (SEAG) considera que este mecanismo sigue sin reflejar el aumento real de los costes que soportan los propietarios. Su consejero delegado, Bretón, sostiene que los gastos asociados al alquiler crecen a un ritmo superior al permitido para actualizar las rentas, lo que reduce progresivamente la rentabilidad de los arrendadores y puede afectar al mantenimiento de las viviendas.
La organización defiende que el mercado necesita más seguridad jurídica, estabilidad en los cobros y medidas que generen confianza para impulsar la oferta de alquiler. A su juicio, sin políticas que incentiven a los propietarios, las dificultades de acceso a la vivienda seguirán agravándose, especialmente en las grandes ciudades.
SEAG destaca además que la diferencia entre el IRAV y la inflación sigue siendo significativa. Mientras el índice de referencia alcanzó el 2,54% en septiembre, el IPC interanual se situó en el 4,9%. Según la entidad, esta brecha puede aliviar temporalmente a algunos inquilinos, pero también desincentivar la incorporación de nuevas viviendas al mercado, reduciendo la oferta y elevando la presión sobre los precios a medio plazo.
