Además, mientras la media comunitaria ha descendido ligeramente desde 2020, en España la edad de emancipación ha aumentado cuatro décimas, consolidando una tendencia al alza.
Con este dato, España se sitúa como el cuarto país de la UE donde más se retrasa la independencia residencial, solo por detrás de Croacia (31,5 años), Grecia y Eslovaquia (30,9 años). Italia comparte prácticamente los mismos niveles.
Según Ferran Font, director de Estudios de pisos.com, la emancipación ha dejado de ser una decisión personal para convertirse en una consecuencia de las dificultades de acceso a la vivienda. Los elevados precios, las exigencias de solvencia, la escasa capacidad de ahorro y la inestabilidad laboral retrasan cada vez más la salida del hogar familiar.
Los países con emancipación más tardía comparten, además, una fuerte cultura de propiedad y una oferta limitada de alquiler. En contraste, Finlandia lidera la clasificación de independencia temprana, con una edad media de 21,3 años, seguida de Dinamarca (21,8), Estonia y Lituania (22,7). También destacan Suecia, Países Bajos y Francia, mercados caracterizados por una mayor disponibilidad de vivienda en alquiler.
La distancia entre España y Finlandia alcanza ya los 8,9 años, reflejando dos realidades muy diferentes dentro del mismo mercado europeo. Los expertos concluyen que ampliar la oferta de alquiler asequible será clave para reducir una brecha que continúa creciendo.
