Para la campaña 2025/26 se prevé una producción de 125.000 toneladas, consolidando al país como primer productor y exportador.
El sector genera unos 3.000 empleos directos y 15.000 indirectos, con una facturación media próxima a los 600 millones de euros. Además, se ha convertido en un referente de economía circular al transformar el alpeorujo, principal subproducto de la aceituna, en un producto de alto valor añadido.
La vocación exportadora sigue siendo una de sus principales fortalezas. España vende aceite de orujo en más de 130 países y, en la campaña 2024/25, exportó producto por valor de 326 millones de euros. Los principales mercados fueron Estados Unidos, Brasil y Reino Unido, mientras que Portugal y China registraron importantes aumentos de compras.
El país cuenta con una sólida estructura industrial formada por 1.852 almazaras, 67 extractoras y 22 refinerías. En los primeros meses de la campaña 2025/26, las extractoras procesaron más de 4,2 millones de toneladas de orujo, obteniendo más de 31.000 toneladas de aceite crudo.
Tras la corrección de precios registrada en la campaña anterior, el mercado muestra signos de estabilidad. El informe concluye que el aceite de orujo de oliva sigue siendo un sector estratégico para España, apoyado en su liderazgo exportador, su capacidad industrial y su papel en la valorización de subproductos agrícolas.
