Feijóo reunió esta mañana en la sede de Génova a la Junta Directiva Nacional del PP, el máximo órgano entre congresos de la formación, y anunció al medio millar de cargos que la conforman que hoy empieza la cuenta atrás para las generales, con una renovación de los cargos intermedios y la puesta en marcha de los congresos autonómicos para ratificar a los distintos candidatos y cargos. Entre ellos, el de Cataluña, donde los populares creen que perdieron La Moncloa en 2023.
El jefe de la oposición advirtió al Gobierno de Pedro Sánchez de que los españoles ya han verbalizado “con distintos acentos, pero una sola voz”, que “España quiere cambio” en las cuatro elecciones autonómicas –Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía– celebradas en los últimos seis meses. Además, destacó que “la condición de ministro de Sánchez no es un reclamo electoral”, sino “una losa” porque el líder socialista “da miedo”.
Al respecto de esto último, argumentó que “ya no funciona el discurso del miedo” a la derecha y la ultraderecha auspiciado por el PSOE, “porque lo que da miedo es que todo siga igual en España” y “un Gobierno que miente con tanta ligereza”, “que naturaliza los abusos y la corrupción”, “que vende la igualdad de los españoles para mantenerse en el poder”, y “sin límites políticos y éticos”. “Por eso, voy a liderar ese cambio, y el cambio no se espera, se trabaja y se propone, y a eso convoco a todo el Partido Popular desde ya mismo. La campaña para lograr el cambio en España empieza hoy”, anunció. “Será un cambio de dirección, será un cambio con valores y será un cambio con programa”.
Feijóo prometió que el PP “gobernará para todos” y “mejor que los demás”. Y al igual que pidió la implicación de todo su partido para las elecciones de 2027, se puso a disposición de sus compañeros “para trabajar y para servir a todos los españoles”. “Aquí no hay un ‘puto amo’. Soy un servidor. Y eso también es el cambio” Feijóo también dio su palabra de que no pondrá encima de la mesa “una mera sustitución o alternancia” del socialismo sin “un cambio profundo” de “prioridades”, “formas”, “fondos” y “la relación entre el Gobierno y los ciudadanos”. “Vamos a romper con todo lo que ha degradado la vida pública española, pero no vamos a romper este país”.
Y se reafirmó en que “España es una nación de ciudadanos libres e iguales”, “la ley es igual para todos”, “la Constitución no se retuerce”, “las instituciones no se manosean”, “la verdad no se degrada” y, finalmente, “los derechos de los españoles no están en venta”. Por último, ofreció “un proyecto de Estado” que construirá a través de “proyecto, proyecto y proyecto”. “No vamos a dejar de denunciar sus aberraciones ni sus corrupciones. Pero no nos vamos a enredar en sus trampas, no vamos a vivir pendientes de cada consigna, no vamos a bailar al ritmo de sus distracciones, no vamos a participar en sus trucos ni teatros. La gente ya conoce el problema. El problema es el Gobierno”, remató.
En los que respecta a las andaluzas, aseguró que “ha ganado la sensatez sobre el sin sentido, ha ganado la gestión sobre la consigna, la humildad sobre la soberbia”. También felicitó al pueblo andaluz por escoger “el camino de la responsabilidad”, la “rebaja de impuestos” y los “servicios públicos que funcionan”. Y subrayó que este resultado “tiene fuerza para Andalucía, pero también tiene fuerza para toda España” porque “acerca a España a otra manera de gobernar, más seria, más limpia, más sutil”. El PP ha cumplido dos de sus tres objetivos en Andalucía: ganar las elecciones e imponerse en todas las provincias. Pero se ha quedado corto del tercero y más importante: la mayoría absoluta. Su partido cosecha 1.735.819 votos con el 99,9% escrutado, unos 145.000 votos más que en 2022. Pero pierde los cinco escaños que bailaban en el cierre de campaña (Cádiz, Córdoba, Huelva, Málaga y Sevilla) a manos de Adelante Andalucía.
El candidato del PP, Juanma Moreno, necesitaba que al menos dos de los restos acabaran en su columna para retener la mayoría absoluta. Pero al contrario que en 2022, cuando se llevó todos los restos, Adelante Andalucía capitalizó el aumento de la participación –que rozó el 65%, nueve puntos más que en las últimas elecciones– y consiguió tener representación parlamentaria –o duplicarla– en esas circunscripciones.
Ahora Moreno dependerá de Vox, pero Feijóo ve “garantizada la estabilidad” antes incluso de que empiecen las negociaciones. El barón andaluz quiere gobernar en solitario y reformular el término de “prioridad nacional”.
