Esto significa que en más o menos una década, la presión fiscal en España creció más del doble que en el conjunto de la OCDE, situándose en una media del 34,1%. El informe refleja que España se mantuvo al mismo ritmo de escalada que el resto de los 38 países en cuanto al aumento de la presión fiscal en 2024, con un incremento de tres décimas.
De las cinco grandes economías de la zona euro, España es el único en el que la presión fiscal ha visto un ascenso tan fuerte, aunque todavía se sitúa por debajo de los «grandes». En Alemania, por ejemplo, la progresión en 14 años fue de solo 2,85 puntos porcentuales, hasta el 38% del PIB. En Francia, a pesar de sus problemas fiscales, el aumento de los impuestos solo fue de 1,22 puntos porcentuales hasta situarse en el 43,5%. El fisco italiano solo vio aumentar su presión fiscal al alza en 1,06 puntos en este tiempo, hasta situarse en el 42,8%.
En el informe, los datos recabados por los expertos de la OCDE ponen de manifiesto que España es el país donde más ha aumentado la presión fiscal en los últimos diez años, solo se sitúan por encima Luxemburgo, Lituania y Letonia. Eso sí, en cuanto a ratio sobre el PIB, solo Luxemburgo presenta un porcentaje mayor que nuestro país (41,5%).
Entre ese grupo, cuya presión fiscal supera el 40%, además de Francia y Luxemburgo, se encuentran Dinamarca, en cabeza del listado con un fisco que carga un máximo del 45,2% de impuestos sobre los ingresos de sus contribuyentes (físicos y jurídicos). Austria se sitúa en el 43,4% y Bélgica registró una presión fiscal del 42,8%.
Cabe señalar que Irlanda se erige como la «rara avis» de los sistemas tributarios europeos, ya que en el año 2024 el peso impositivo del país se situó como uno de los más bajos de la OCDE, cerrando el ejercicio en el 21,7%, siendo también el más bajo de la UE.
En general, el informe destaca que la ratio de impuestos aumentó en 22 de los 36 países miembros entre los años 2023 y 2024 y se redujeron los impuestos en 13 países miembros.
Seguridad Social e IRPF, lo que más recauda Los expertos del think tank de los países desarrollados destacan que sus investigaciones sobre el marco fiscal de los países analizados les llevan a concluir que en el año 2023 «las cotizaciones a la seguridad social representaron la mayor parte de la recaudación tributaria en la OCDE, con un 25,5% de media, mientras que los ingresos procedentes del IRPF representaron la segunda mayor proporción, con un 23,7%».
Los impuestos indirectos al consumo —IVA en Europa— representaron «algo más de una quinta parte de la recaudación total», en torno al 20%, cuentan en el informe. Por otro lado, otros impuestos al consumo generaron una recaudación media del 10,8% en el conjunto de países desarrollados. «Entre 2022 y 2023, la participación promedio de los ingresos del impuesto sobre la renta (IRPF e impuesto de sociedades) en los ingresos tributarios totales disminuyó 0,1 puntos porcentuales, hasta el 36,4%», explican. En este sentido, si se desglosa, en el IRPF los ingresos tributarios totales aumentaron en ese periodo, mientras que los del impuesto de sociedades cayeron.
Por otro lado, en el año fiscal 2023, la participación promedio de las cotizaciones a la seguridad social en la estructura tributaria promedio de la OCDE aumentó 0,7 puntos porcentuales, mientras que la participación de los ingresos tributarios provenientes de impuestos sobre bienes y servicios disminuyó 0,3 puntos porcentuales.

