El informe anual de seguimiento del mercado europeo de GNL señala que el gas licuado representa ya el 47% del suministro gasista de la Unión Europea, frente al 23% que suponía en 2019. Este giro ha permitido compensar el desplome de las importaciones rusas por gasoducto, que han pasado del 47% del suministro europeo en 2019 a apenas el 7% en 2025, pero también ha incrementado la exposición del bloque a un número más reducido de proveedores clave.
El caso más relevante es Estados Unidos. Según ACER, el GNL estadounidense alcanzó en 2025 los 84,4 bcm, lo que equivale al 58% de todas las importaciones europeas de gas licuado y al 25% del consumo total de gas de la UE. La agencia considera que esta concentración «puede plantear cuestiones de dependencia de un solo país proveedor» y recomienda mantener una cartera diversificada de gas y GNL para reforzar la seguridad de suministro. De hecho, según los datos de Enagás, España ha incrementado notablemente su dependencia del gas de EEUU que acumula ya cuatro meses como el mayor proveedor del país con una cuota del 36%.
El regulador europeo no cuestiona el papel que ha desempeñado el GNL de EEUU en la seguridad energética de Europa tras la invasión rusa de Ucrania. Al contrario, el informe reconoce que el fuerte aumento de las compras de gas licuado permitió sustituir buena parte de los volúmenes rusos y mantener el equilibrio del sistema. Sin embargo, advierte de que una dependencia excesiva de un solo origen puede reproducir, bajo otra forma, parte de los riesgos que la UE intentaba corregir tras la crisis de 2022. ACER señala además un riesgo adicional: la elevada concentración de la capacidad exportadora estadounidense en la costa del Golfo de México. La agencia recuerda que esta región está históricamente expuesta a huracanes y otros fenómenos meteorológicos extremos, por lo que la seguridad de suministro debe evaluarse no solo por criterios geopolíticos o comerciales, sino también por el riesgo de interrupciones operativas.
La presión sobre el mercado se ha agravado con la crisis en Oriente Medio y el cierre del Estrecho de Ormuz, una de las rutas críticas para el comercio mundial de GNL. Qatar y Emiratos Árabes Unidos concentran alrededor de 112 bcm anuales de capacidad de licuefacción, cerca del 20% del suministro mundial. Una interrupción prolongada durante todo 2026 podría dejar al mercado global con un déficit neto de 27 bcm frente a 2025, incluso contando con la nueva capacidad prevista en otros países.
En este contexto, la agencia advierte de que Europa puede quedar más expuesta a la competencia internacional por cargamentos spot, especialmente con Asia, y a nuevos episodios de volatilidad de precios. El informe recuerda que las compras spot aportan flexibilidad a corto plazo, pero también aumentan la vulnerabilidad de la UE cuando el mercado global se estrecha o se intensifican las tensiones geopolíticas. La UE importó en 2025 un récord de 146 bcm de GNL, impulsada no solo por una ligera recuperación de la demanda, sino sobre todo por la necesidad de rellenar los almacenamientos tras un invierno exigente. Francia fue el mayor importador europeo, con 31 bcm, seguida de Países Bajos, con 24 bcm, y España, con 23 bcm.
ACER defiende reforzar los tres pilares de REPowerEU: ahorro y eficiencia energética, despliegue acelerado de energías limpias y diversificación de fuentes y rutas de suministro para evitar que un único proveedor, corredor o conflicto pueda desestabilizar el sistema energético europeo.

