Sin nombrar explícitamente al líder socialista pero abordando asuntos de índole nacional, el exmandatario ha criticado lo que ha llamado «liderazgos mercenarios». En contraposición, ha puesto el ejemplo de la líder opositora venezolana, Corina Machado, que ha ejercido dicho liderazgo «en beneficio de todos, de la ciudadanía» y no «en beneficio propio».
Las palabras de González se pronuncian una semana después de que el juez de la Audiencia Nacional Calama imputara a Rodríguez Zapatero por cuatro supuestos delitos de corrupción relacionados con el rescate por parte del Gobierno de España a la aerolínea Plus Ultra. Según ha relatado, este hecho le tiene «abrumado», si bien defiende la presunción de inocencia del investigado, a la par que ha ensalzado que el magistrado está siendo «muy exquisito» «muy garantista» a lo largo de la instrucción.
Al respecto, el expresidente también ha tenido tiempo para una mofa a Zapatero, a quien no ve con la «capacidad» para «montar una empresa offshore» y de «montar una ingeniería financiera» como la que está «viendo». Así, ha reconocido que este mismo domingo dejó de leer el informe de la UDEF de la Policía Nacional sobre el que se asienta la imputación del exdirigente.
En este sentido, le ha reprochado que se haya puesto «al servicio de Pedro Sánchez», cuando apoyó a Susana Díaz en las últimas primarias del PSOE. En este sentido, le ha echado en cara que sea «el hombre» del líder socialista en las negociaciones con el fugado Carles Puigdemont y que haya sido el muñidor de las «concesiones» a EH Bildu, un partido con el que González no pactaría «nunca», entre otros motivos, porque «nunca va a colaborar» para esclarecer los crímenes pendientes de juzgar de la banda terrorista ETA.
Los reproches a Zapatero también han alcanzado el plano internacional cuando ha denunciado que ha «dejado arrastrar por Maduro y Delcy Rodríguez», quien le llama «principito». «Estoy muy en desacuerdo», repetido en no pocas ocasiones. En términos generales, ha afirmado, que el escándalo del expresidente «nos afecta como país, como partido y como personas», lamentando el «coste reputacional» que todo ello conlleva.
En cuanto a Sánchez, González ha recordado que España lleva «tres años sin Presupuestos» Generales del Estado y se ha mostrado contrariado por el hecho de que no pase nada pese a que la Carta Magna obliga a presentarlos anualmente ante el Congreso de los Diputados:
«Tenemos un panorama impresionante. Teníamos la costumbre de hacer un Debate sobre el Estado de la Nación una vez al año, que no hace daño. Ya no es que no se haga. Tampoco se hacen Presupuestos. Está aumentado mucho el gasto en defensa según dicen los responsables de la OTAN, pero no sé de qué parte se desplaza esa partida de otros gastos», ha señalado. Y ha apostillado con un serio aviso al Ejecutivo y a su presidente: «No se cumple la Constitución y no importa. Debería tener consecuencias».
Pese a ello, el exmandatrio no es partidario de una moción de censura pese a que «hay veces en que se ganan no ganándolas». La razón que ha esgrimido es que «se dejaría de hablar» de temas como el de Zapatero y la atención política y mediática se centraría en la eventual moción.
Otra preocupación que ha evidenciado es la relacionada con la regularización masiva de inmigrantes auspiciada por Sánchez. Aunque no ha censurado como tal la medida, sí ha alertado que estos «dos millones» de personas se sumarían a unos servicios públicos en los que «falta inversión» y que «no están previstos para cincuenta millones, sino para cuarenta». «La reagrupación familiar no es traerte a la novia del pueblo. Hay gente que tiene mujer y dos o tres hijos», ha insistido.
La última mención a asuntos de política nacional ha sido para rechazar de plano los insultos que desde determinados sectores políticos y sociales se lanzan contra empresarios, en palabras del conductor de la charla, «con nombres y apellidos. Sobre ello, González ha sido más que contundente: «Están en la imbecilidad y no tiene arreglo. Hay gente muy obtusa que va de victoria en victoria hasta el fracaso final. Se nota que no tienen ni puñetera idea». Este alegato lo ha zanjado con una férrea defensa de los empresarios, a quienes ha definido como «empleadores».
Retomando la geopolítica, el expresidente se ha expresado en contra de la ejecutoria de Donald Trump: «Todo depende de cómo se levante y de qué escriba en las redes sociales. Se cree que sabe. Es un ignorante, un tipo que no sabe. Tiene muchísimo poder y no sabe que no sabe». Tras calificar la situación en Oriente Medio como una «guerra horrible con consecuencias terribles para todos», el exdirigente ha apuntado que es un conflicto en el que «el rabo mueve al perro», en alusión a Benjamin Netanyahu y el propio Trump, respectivamente.
Del mismo modo, ha indicado que los que «más ganan» en este contexto bélico son «Rusia y China». De esta última ha dicho que se ha convertido en una «potencia singular» y ha reclamado aperturismo porque «puede haber mercado libre sin democracia, pero no democracia sin mercado libre».
En lo relativo a Irán, González ha subrayado que el poder lo ostenta la Guardia Revolucionaria y que se abrirá el Estrecho de Ormuz cuando ésta «decida que ha ganado y le convenga» porque el presidente de Estados Unidos «no tiene ni la menor idea de lo que es un chiita».
Respecto a Venezuela, ha criticado lo que ha denominado como «Rodrigato», por Delcy y su hermano Jorge Rodríguez: «Maduro era un dictador que perdió las elecciones, además de un narco. Los Rodríguez no tienen legitimidad, son una continuidad. Ocupan un lugar que su Constitución les impide ocupar», ha remarcado. Tampoco ha perdido la ocasión para marcar toda la distancia con la gestión de Zapatero en el país sudamericano.
Por todo ello, ha añadido que Europa se está «intentando poner de pie y hacerse cargo de sí misma», una tarea que tendrá que hacer sin «poder contar con el apoyo de Estados Unidos». En consecuencia, prevé que sea un proceso que dure «ocho o diez años» siempre y cuando deje atrás la «manía» de todos los países en conseguir «campeones nacionales» dentro de las instituciones comunitarias. Como punto de optimismo, se ha felicitado por la salida del húngaro Viktor Orban de la presidencia de su país tras las últimas elecciones y a qyuien ha tildado de «chivato de Putin».
La conversación con González ha concluido reivindicando la energía nuclear: «Yo no pararía las centrales nucleares con vida útil. No podemos prescindir de la energía nuclear. Es la más limpia que existe. No cerraría ni una sola central nuclear», ha terminado no sin antes recordar el apagón de 2025 y que el Gobierno no ha dado explicaciones sobre las causas: «Estamos en el mismo apagón que tuvimos, pero informativo. Nunca sabremos por qué ocurrió».
