Activistas de Greenpeace se han descolgado a primera hora de la mañana del monumento, de 49 metros de altura y situado en una de las principales vías de entrada a la capital, para colocar dos lonas un día después de que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) avalase la prórroga de actividad de la central nuclear de Almaraz (Cáceres) hasta junio de 2030.
La decisión sobre el cierre de esta instalación está ahora en manos del Gobierno, al que la organización ecologista ha recordado su compromiso con el cierre nuclear «con esta protesta pacífica» que pretende ser «una nota gigante en la nevera presidencial».
«En Greenpeace no dudamos de la buena memoria de Pedro Sánchez, seguro que se sabe muy bien el calendario de cierres: la primera central nuclear en la lista es Almaraz en 2027 y luego progresivamente el resto de las centrales españolas hasta terminar con Trillo en 2035», han indicado tras esta acción.
«También seguro que es consciente de las consecuencias: si no las cierra, el admirado modelo energético español, basado en el sol, el viento y el agua, se va al traste. Además, sabe que para cerrarlas todas hay que seguir desplegando el tridente de la transición: renovables, almacenamiento y redes», han añadido.
«Como en Greenpeace entendemos que tiene encima al oligopolio energético haciéndole una inmensa presión, nuestras escaladoras han querido ponerle el mensaje en grande y cerca de su oficina por si se le olvidara», han apuntado.

