La Conferencia Episcopal Española ha hecho públicas las primeras estimaciones del impacto económico de la visita del Papa que terminó el pasado viernes en Canarias. A falta de los datos definitivos de la auditoría que está elaborando la consultora EY, se prevé que los costes totales de la estancia del Santo Padre en Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife alcanzó los 26 millones de euros, algo por encima del cálculo inicial de 25 millones debido a los imprevistos logísticos.
Lo que no cambia es la procedencia de la financiación: de cada 100 euros, las empresas y fundaciones benefactoras aportaron 45, las cuatro diócesis organizadoras con fondos propios otros 30 euros, las Administraciones Públicas de Cataluña y Canarias unos 20 euros y los fieles católicos mediante aportaciones específicas los 5 euros restantes.
En el caso de la Comunidad de Madrid, las contribuciones han sido logísticas y de medios, no dinerarias. El Papa mantuvo el pasado martes en la sede de la Nunciatura Apostólica un encuentro privado con representantes de las empresas benefactoras durante la que les agradeció su ayuda por «haber hecho posible que mi palabra llegara a mucha gente y haber participado en la misión De la Iglesia».
También ha sido mayor a lo estimado el impacto en la economía y la sociedad de la estancia del pontífice en España.
La Comunidad de Madrid cifra en 120 millones de euros el efecto positivo para la economía regional, mientras que para la ciudad de Barcelona se estiman en otros 30 millones.
Debido a ello, la Conferencia Episcopal avanza que la valoración final del impacto dn la estancia estará por encima del cálculo inicial de 150 millones, situándose en una horquilla entre 170 y 200 millones gracias al gran impacto mediático alcanzado y la mayor participación de la sociedad civil.
En cualquier caso, Giménez Barriocanal, coordinador general de la visita, quiso destacar «el beneficio social de la estancia del Papa que no se mide en el PIB». Los organizadores de la estancia del Pontífice en España también han querido agradecer la colaboración de todas las instituciones, personalizándolo en la figura del ministro Félix Bolaños como principal interlocutor dentro de la Administración Central del Estado, a los gobiernos autonómicos de Madrid, Cataluña y Canarias, a los alcaldes de las localidades visitadas por el papa, a las fuerzas y cuerpos de seguridad desplegados, y a la sociedad en conjunto por su comprensión ante las molestias causadas durante la visita debido a los cordones de seguridad.
