Esto significa que las entidades gastan 37 euros por cada 100 euros que ingresan. Solo Portugal presenta un mejor resultado, con un 32%, mientras que Francia ocupa el último lugar con un 67%.
La consultora destaca el cambio experimentado por los bancos del sur de Europa, que hace una década estaban marcados por la morosidad y las reestructuraciones. En España, además, los ingresos por empleado alcanzan los 415.500 euros, muy por encima de Alemania (254.000 euros) y también por encima de Italia (310.000 euros).
Según Kearney, esta mayor eficiencia sitúa a algunas entidades europeas en una posición favorable para liderar procesos de consolidación y adquirir competidores menos rentables.
El informe también revela una desaceleración del sector. En 2025, los ingresos de la banca europea crecieron un 2,3%, su menor avance en cinco años, mientras que los beneficios aumentaron un 2,9%. Sin embargo, las diferencias entre regiones son cada vez mayores: Europa del Este registró un crecimiento del beneficio por cliente del 11,1%, frente a una caída del 9,1% en los países nórdicos y Suiza.
Kearney advierte además de que las bajadas de tipos de interés seguirán presionando los márgenes bancarios. Para mantener la rentabilidad, las entidades deberán reducir costes y aumentar los ingresos por comisiones. Para la consultora, la eficiencia operativa y la capacidad de ejecución se han convertido en los principales factores diferenciales del sector.

