Sin embargo, encontrar un espacio capaz de aislarse del ruido y el asfalto sin renunciar a una cocina de altura sigue siendo uno de los grandes lujos de la temporada. Para quienes buscan ese
equilibrio, la respuesta se encuentra en Brasserie Lafayette el decano de la cocina francesa en la capital. Oculta tras los muros de una antigua lechería en pleno corazón de Chamartín, la terraza de Lafayette se ha consolidado como uno de los refugios gastronómicos más especiales de Madrid. Su estética, inspirada en
las brasseries provenzales, combina un techo de mimbre cubierto de delicados ramilletes de paniculata, iluminación tenue y abundante vegetación para crear una atmósfera elegante y relajada, alejada del ritmo de la ciudad. Pensado tanto para discretos almuerzos de negocios como para cenas pausadas entre amigos o
encuentros más íntimos, el espacio suma además dos elementos especialmente valorados en la escena actual: una generosa separación entre mesas y una estricta política de terraza 100 % libre de humos.
La cocina de Lafayette continúa fiel a la identidad de las grandes brasseries de Lyon y París, donde el producto y la técnica marcan el paso de cada elaboración. Bajo esa filosofía, la casa incorpora este verano tres nuevos platos concebidos para los meses más cálidos, en los que la frescura gana protagonismo sin perder profundidad gastronómica.
• Calabaza confitada a la naranja y miel
La hortaliza se cocina lentamente en jugos cítricos y miel hasta alcanzar una textura melosa y delicada. La crème fraîche aporta untuosidad, mientras la salvia fresca introduce un elegante contrapunto aromático.
• Cogollos a lo César con nube de Parmigiano
Una reinterpretación fresca y ligera de la clásica ensalada César. Los cogollos, tersos y refrescantes, se acompañan de salsa casera, panko crujiente y una etérea nube de Parmigiano Reggiano.
• Medallones de rape negro en tempura con salsa Choron
El rape negro llega envuelto en una tempura especialmente ligera elaborada con maicena y vodka, una técnica que además permite ofrecer una receta apta para celíacos. El conjunto se completa con salsa Choron, la histórica derivación de la bearnesa enriquecida con tomate, que aporta profundidad y matices al plato.
La experiencia se completa con la personal selección de vinos diseñada por Sébastien Leparoux, fundador, jefe de sala y sumiller de Lafayette. Su cava reúne exclusivamente referencias francesas —con la única licencia de algunos vinos de Jerez, una de sus grandes pasiones— y apuesta por pequeños productores
independientes y proyectos difíciles de encontrar en Madrid. Lejos de las cartas con márgenes desorbitados, la filosofía de la casa apuesta por precios honestos y por el descubrimiento de etiquetas singulares, convirtiendo su terraza en el escenario perfecto tanto para disfrutar de grandes champagnes como para dejarse seducir por la viveza de los vinos del Jura o del Loira durante las noches de verano madrileñas
Brasserie Lafayette
Recaredo,2
