Cada vez más expertos señalan otro obstáculo menos visible, pero igual de decisivo: la lentitud de los trámites urbanísticos. En algunos casos, obtener una licencia de obra puede demorar entre 18 y 24 meses, retrasando la llegada de nuevas viviendas y encareciendo los proyectos.
La situación se produce en un mercado sometido a una fuerte presión. Las compraventas de vivienda protegida siguen representando una parte reducida del mercado y la obra nueva no crece al ritmo necesario para cubrir la demanda. A ello se suma una creciente brecha entre los precios y la capacidad adquisitiva de los compradores.
Según Jiménez, CEO de Property Buyers by SOMRIE, el problema no radica solo en la disponibilidad de suelo, sino en el tiempo necesario para transformar proyectos viables en viviendas reales. Muchos promotores se enfrentan a expedientes que permanecen bloqueados en los ayuntamientos durante años debido a la complejidad normativa, la falta de personal técnico o la necesidad de recabar informes de distintas administraciones.
Un retraso que encarece las promociones
Las demoras administrativas tienen consecuencias directas sobre los costes. Cada mes de espera implica mayores gastos financieros, actualización de honorarios y posibles incrementos en los costes de construcción. En proyectos de vivienda asequible, donde los márgenes son limitados, estos sobrecostes pueden comprometer la viabilidad de las promociones o trasladarse al precio final.
Un ejemplo citado por el sector es el de una promoción de siete viviendas en Blanes cuya licencia tardó cerca de dos años en obtenerse y que aún sigue pendiente de autorizaciones para iniciar las obras. Casos como este evidencian que el problema afecta tanto a grandes desarrollos como a promociones de pequeña escala.
Agilizar para aumentar la oferta
Ante esta situación, el sector plantea revisar los procedimientos para permitir que determinadas actuaciones preliminares puedan iniciarse mientras la Administración completa la revisión técnica del proyecto. Trabajos preparatorios o derribos podrían ejecutarse sin comprometer el control urbanístico y reducir significativamente los plazos.
En un mercado marcado por la falta de oferta, acelerar la concesión de licencias se ha convertido en una herramienta tan importante como la construcción de nuevas viviendas. La cuestión ya no es solo edificar más, sino conseguir que los proyectos que ya están diseñados y financiados lleguen al mercado en un plazo compatible con la urgencia habitacional actual.

