Las cadenas de surtido corto están protagonizando esta contención de precios, lideradas por Lidl, único operador que ha abaratado su surtido en el primer semestre del año, respecto al mismo periodo de 2025.
Con una inflación media del mercado total situada en el 1,7%, la cadena de descuento Lidl toma la delantera y se posiciona a la cabeza del ranking de la competitividad al registrar una tasa de inflación negativa del -0,3%. Es el único operador del mercado que logra reducir el precio medio pagado por sus clientes envasados en comparación con el año anterior, según datos de Worldpanel by Numerator.
A corta distancia se sitúan otros dos representantes del surtido corto: Mercadona y Aldi. Por un lado, la cadena presidida por Roig consolida su estrategia de protección al consumidor con un incremento del 0,5%, mientras que el discounter dirigido por Lumbreras sitúa su inflación en el 0,9%.
Ligeramente por debajo de la subida general de los precios en el sector se encuentran Grupo DIA, con una subida del 1,1%; Consum, que firma un 1,3%; y Grupo Eroski, que se sitúa en un 1,6%. Las tres enseñas consiguen mitigar los repuntes y retener un posicionamiento competitivo intermedio.
En el extremo opuesto del ranking, la brecha de precios se ensancha. Los modelos basados en la gran superficie y un surtido más expansivo sufren el mayor impacto inflacionario. Es el caso de Carrefour y Alcampo, que lideran las subidas del sector alcanzando una tasa del 2,3%.
En este escenario, la marca del distribuidor (MDD) actúa como dique de contención inflacionaria con una tasa de apenas el 0,9%, mientras que la marca del fabricante (MDF) registra una presión del 2,4%, duplicando el encarecimiento de las opciones de marca propia.
