Aunque en términos absolutos la inversión ha crecido, su peso relativo cayó del 4% al 3,4% entre 2003 y 2024. Esta tendencia decreciente es contraria a la de otras partidas sociales como las pensiones o las bajas por incapacidad temporal, que han subido del 2,1% al 2,8%. En términos de PIB, la dotación dedicada a los fármacos también se ha mantenido estable en el 1,6% desde hace más de 20 años.
La llegada de nuevos medicamentos ha representado en estos años la cura o tratamiento de múltiples enfermedades. No en vano, tres cuartas partes del aumento de la esperanza de vida en países desarrollados se debe a las innovaciones farmacéuticas, según un estudio del profesor norteamericano Frank R. Lichtenberg. Todo ello ocurre en un contexto de envejecimiento de la población y mayor prevalencia de enfermedades crónicas, que según el informe explican el aumento de la inversión farmacéutica. De hecho, entre 2013 y 2024, el número de recetas aumentó un 34% mientras que el coste medio apenas subió un 8%, menos de la inflación acumulada en ese período. Por otra parte, el importe de las recetas de farmacia por persona en España en 2023 fue de 360 euros, 117 euros menos que la media europea, 200 menos que la media en Francia y 340 menos que en Alemania.
El informe, encargado a AFI por Farmaindustria, explica cómo los fármacos son eficaces tanto para mejorar la salud de los pacientes como para aumentar la eficiencia del sistema sanitario. Por cada euro invertido en medicamentos se generan ahorros en otras partidas presupuestarias como hospitalizaciones, bajas laborales o prestaciones asociadas al envejecimiento. Por cada euro de inversión pública farmacéutica, la Administración ahorra 64 céntimos en otras partidas (pensiones de jubilación, gasto hospitalario y bajas de enfermedad). En general, se estima que los 24.800 millones de euros de inversión pública en medicamentos de 2024 propiciaron unos ahorros estimados de casi 16.000 millones de euros en otras partidas presupuestarias (dos tercios).
El trabajo detalla las aportaciones económicas que la industria farmacéutica realiza cada año al Estado a través de diferentes instrumentos. Un ejemplo es la disposición adicional sexta de la Ley de Garantías que, junto a las deducciones establecidas en el RD-ley 8/2010, supusieron ahorros de casi 2.000 millones de euros entre 2024 y 2025.
También es importante la aportación fiscal de la industria farmacéutica a través de impuestos y cotizaciones sociales, que superó los 4.100 millones de euros en 2025. Una cuantía que alcanzó los 10.100 millones de euros de recaudación fiscal total si se añaden los efectos indirectos e inducidos, el equivalente al 40% de toda la inversión farmacéutica pública en dicho año.
En suma y tomando como ejemplo el año 2024, el informe cifra en más de 27.400 millones de euros al año la aportación de los medicamentos y la industria al Estado, principalmente generada por los ahorros ocasionados en otros recursos sanitarios y sociales y las aportaciones fiscales de la industria. Una cantidad que supera la dedicada a la financiación de medicamentos, que ascendió a 24.800 millones de euros. Los medicamentos innovadores constituyen, por tanto, una inversión estratégica para responder a los retos del envejecimiento y la cronicidad, al tiempo que contribuyen a la sostenibilidad financiera del sistema sanitario mediante la mejora de la salud de la población y la reducción de costes en otros ámbitos asistenciales y sociales.

