También ha anunciado el fin de la cesión de uso de sus marcas hoteleras, lo que afecta a un total de 15 establecimientos. Lo ha hecho tras el ultimátum de EEUU, que finalizaba el 5 de junio, que amenazó con sanciones a empresas extranjeras que operasen en la isla en relación con Gaeasa, conglomerado militar estatal. La hotelera ha remitido un comunicado a la Comisión Nacional de Mercados y Valores en el que da más detalles sobre esta decisión, que ya fue avanzada el pasado 26 de mayo a los propietarios de estos hoteles y que les ha confirmado este miércoles.
Según Meliá, la decisión se ha tomado «ante los acontecimientos que van sucediendo en el contexto geopolítico social, legal y económico de la República de Cuba» y «responde y es consecuencia de una combinación de circunstancias sobrevenidas ajenas a la capacidad de gestión o actuación de Ilha Bela». Además, comenta que todas ellas «han impactado de forma significativa en la operativa, legalidad y seguridad en la prestación de los referidos servicios para estos hoteles».
«El impacto de esta decisión es limitado, en tanto la gran mayoría de los hoteles se encuentran actualmente cerrados y carentes de actividad como consecuencia de los problemas energéticos y de caída de la demanda que viene sufriendo la República de Cuba», explica la compañía. No obstante, «está activando y llevando a cabo planes específicos para acometer una desafiliación ordenada de estos hoteles».
La decisión de Meliá llega tras la adoptada por otra hotelera española, Iberostar Hotels & Resorts, que también ha abandonado la isla, dejando de operar un total de 12 hoteles, al desvincularse de la cadena Gaviota.
