En un primer momento, el intento fue cuestionar indirectamente la contundencia de la sentencia poniendo el acento en el trato penal a otros implicados, pero rápidamente el Gobierno ajustó su discurso hacia una posición más calculada: respeto formal a la justicia, pero cierre político del caso.
Ese cierre se articula en una idea clave: “las responsabilidades políticas ya fueron asumidas”. Con ello, el Ejecutivo intenta consolidar el relato de que actuó con anticipación, desligando al Gobierno actual de las consecuencias del fallo judicial. Es una forma de marcar una línea entre responsabilidad individual (Ábalos) y responsabilidad institucional (el Gobierno), con el objetivo de evitar un desgaste prolongado.
Sin embargo, el elemento más relevante desde el punto de vista político es el giro hacia la confrontación. La estrategia pasa de la defensa a la contraofensiva, desplazando el debate hacia la oposición, en este caso hacia Díaz Ayuso. Este movimiento no es casual: busca reencuadrar el problema como una cuestión de corrupción estructural en todos los partidos, diluyendo el impacto específico del caso Ábalos mediante una lógica de equivalencia.
En ese sentido, el discurso adopta rasgos claros de “y tú más”, aunque el propio Gobierno lo niegue, al intentar equiparar situaciones judicialmente distintas para desgastar al adversario y movilizar a su base política.
Por último, la intervención de Sánchez refuerza la idea de resistencia política: el Ejecutivo no solo descarta asumir nuevas responsabilidades, sino que justifica su continuidad apelando a su agenda de gobierno. Esto indica que la prioridad no es abrir un proceso de revisión interna, sino aguantar el embate político y mantener la iniciativa.
En conjunto, la reacción del Gobierno puede interpretarse como una estrategia en tres fases:
1. Cerrar el caso internamente, afirmando que ya se actuó.
2. Respetar formalmente la justicia para no confrontar con el fallo.
3. Desviar el debate hacia el adversario, buscando neutralizar el coste político.
Sobre estos tres ejes veremos pronunciarse y actuar a la cuadrilla de ministros y ministrillos, desde Puente a López pasando por portavoces y cargos de todo tipo , porte y condición dejaran sus comentarios y frases al respecto en todos aquellos medios que les pregunten sin solución de continuidad repitiendo una y otra vez mensajes y slogans distribuidos desde Moncloa por el ejército de asesores áulicos contratados para este propósito y muy bien remunerados por su trabajo a expensas de las arcas públicas que alimentamos todos los españoles.
