La gobernadora del banco central noruego, Ida Wolden Bache, justificó el aumento por la necesidad de devolver la inflación al objetivo del 2% en un plazo razonable. Además, advirtió de que los tipos podrían seguir subiendo si las presiones sobre los precios persisten.
Aunque la inflación subyacente se moderó durante el verano y evolucionó mejor de lo esperado, el Norges Bank considera que las perspectivas a largo plazo apenas han cambiado, por lo que prevé mantener una política monetaria restrictiva durante un tiempo.
Por su parte, el Riksbank mantuvo sin cambios el precio del dinero, pero destacó la fortaleza de la actividad económica y la persistencia de los problemas de oferta. En este contexto, la entidad considera que los tipos deberán subir más de lo previsto en junio para garantizar que la inflación regrese al entorno del 2%.
Si las condiciones económicas evolucionan según lo esperado, el banco central sueco prevé iniciar las alzas de tipos antes de que finalice el año.
