Los escándalos son mayúsculos: mueren decenas de personas, los jefes violan a las subordinadas y las amenazan con severos castigos si no callan, los amigos se hacen ricos y se llevan el dinero de todos los españoles, pero aquí no pasa nada. Basta con escuchar al mismísimo presidente, en la India, uno de sus habituales refugios en caso de posible crisis, quien liquida el tema reconociendo la gravedad de la acusación contra el DAO, pero afirma que se ha actuado con «contundencia». Así lo expresó en una rueda de prensa durante su viaje oficial a Nueva Delhi (India), donde señaló que lo que hizo el Gobierno «desde el primer momento» fue “manifestar su apoyo a la víctima” y retirar al director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, José Ángel González, de sus responsabilidades.
Sánchez pidió que «la investigación se lleve hasta el final con todas las consecuencias». El jefe del Ejecutivo agradeció al PP que, en este caso, diera credibilidad al testimonio de la víctima y solicitó que «hagan lo mismo con testimonios de víctimas que afectan a su propia organización».
«En un tema tan grave como es una potencial agresión sexual que se está investigando, se tiene que responder desde la empatía con la víctima, con coherencia en la acción y con contundencia. Y creo que el Gobierno ha actuado», aseguró. Además, pidió al jefe de la oposición, Feijóo, que haga lo propio señalando al alcalde de Móstoles, denunciado por una presunta agresión sexual. Sánchez reiteró que «aún a día de hoy, todavía no sabemos exactamente qué va a hacer el señor Feijóo y qué va a hacer también la señora Ayuso, salvo encubrir, en este caso, al agresor que continúa siendo alcalde de Móstoles», subrayó.
Pasando aún más al ataque, criticó la «doble vara de medir», a la que también denominó «la ley del embudo», para señalar que, «en un tema tan grave como es una supuesta agresión sexual, pues no debería admitirse y, por tanto, no le vamos a aceptar lecciones a aquellos que cuando tienen estos casos no hacen absolutamente nada». Al contrario, explicó, «lo que hacen es encubrir al agresor y estigmatizar a la víctima, que es lo que hemos visto, por ejemplo, en el caso de la exconcejal del Ayuntamiento de Móstoles».
Mientras tanto, en el Congreso de los Diputados, los ministros socialistas y miembros del PSOE arropaban al ministro del Interior, Grande-Marlaska, con sus aplausos ante los gritos de “dimisión” por parte del Partido Popular, tras conocerse la denuncia por presunta agresión sexual contra el director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional. Esta situación se produjo después de que la diputada del PP, Guardiola, en lugar de hacer la pregunta registrada, optó por preguntar al ministro sobre este tema del DAO y reprocharle que no hubiese dicho “nada” ni le hubiese pedido “perdón” a la víctima de esta presunta agresión. “Lo que queremos es que dimita y se vaya ya”, aseveró.
Ante ello, Marlaska apuntó que de la única persona que él podría escuchar cualquier crítica es “de la propia víctima”. “Si la propia víctima no se ha sentido protegida o ha entendido que este ministro le ha fallado en algún sentido, evidentemente yo sí que renunciaré y sí que dimitiré”, garantizó.
Además, recordó al PP que tiene localidades “cercanas a Madrid” donde “podrán actuar”, refiriéndose a Móstoles, donde una exconcejal se ha querellado contra el alcalde por acoso sexual y laboral y contra este partido. En cuanto acabó su intervención, los diputados populares presentes en el Hemiciclo comenzaron a gritar “dimisión” al ministro del Interior. Por el contrario, los diputados del PSOE, algunos de Sumar y varios ministros socialistas comenzaron a aplaudir con énfasis a Marlaska. De hecho, normalmente la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, suelen abandonar el Hemiciclo, y hoy, sin embargo, decidieron quedarse junto al ministro del Interior.
Así comenzó una batalla de aplausos por parte de los socialistas y la bancada azul, y gritos de “dimisión” y golpes en los escaños por parte del PP. Esto duró unos largos minutos, hasta que la presidenta del Congreso, Francina Armengol, trató de parar la situación diciendo “muchas gracias” y continuando con la sesión de control. Ante algunos gritos que se escucharon en la Cámara y más cánticos de “dimisión”, Armengol pidió “silencio” a los diputados y reclamó a los diputados del PP que “dejen de maltratar el mobiliario de la casa y la imagen de esta institución”, continuando así con la última pregunta para el ministro del Interior.
Pues bien a pesar de todo este guirigay de la clase política y los continuos escándalos de corrupción, aquí no pasa nada
