En concreto, se ha incrementado en 67 puntos del PIB desde el inicio del periodo analizado, situándose en el 109% a finales de 2024, un avance muy superior al registrado por la mayoría de países miembros.
Tras España, los mayores aumentos corresponden a Estados Unidos, Japón y Francia, todos con subidas cercanas a los 59 puntos del PIB, mientras que Grecia registra un incremento de 55 puntos. La OCDE advierte de que los esfuerzos para reducir el déficit son, en general, limitados, en un contexto en el que el envejecimiento de la población presiona al alza el gasto en pensiones y sanidad. Estas partidas ya han pasado de representar el 39,7% del PIB a comienzos de la crisis financiera al 43,1% en 2023, configurando un desafío de carácter estructural.
A esta presión se añaden nuevas exigencias de gasto, como el aumento del presupuesto en defensa en la Unión Europea, impulsado por los compromisos de la OTAN, así como inversiones adicionales en infraestructuras críticas, protección civil y la industria militar.
El organismo también señala que, con las políticas actuales, la mitad de sus 38 países prevé ampliar su déficit primario en el periodo 2023 2027, mientras que solo tres —Italia, República Checa y Japón— planean reducirlo en más de dos puntos del PIB. En el caso de España, el ajuste previsto es de 1,2 puntos, superior a la media pero claramente por debajo del esfuerzo realizado entre 2010 y 2015.
La OCDE subraya la necesidad de aprovechar el contexto de crecimiento económico para corregir los desequilibrios fiscales y reforzar la capacidad de respuesta ante futuras crisis.

