«Me gustaría que fuera española», señaló el ministro al referirse al futuro comprador de la empresa, aunque recordó que se trata de una operación privada que dependerá de las ofertas presentadas y de las condiciones del mercado.
Planas explicó que las negociaciones entre los distintos interesados siguen abiertas y pidió no anticipar conclusiones. En la puja por Deoleo, controlada actualmente por los fondos británicos CVC y Alchemy, la italiana Coricelli parte como favorita con una oferta cercana a los 500 millones de euros. También compiten las españolas Acesur y Dcoop, que han presentado propuestas de importe similar, aunque inferiores en el caso de esta última.
El ministro aseguró que el principal interés del Ejecutivo es garantizar la continuidad industrial de la compañía y proteger los intereses del sector oleícola español. «Somos el primer productor mundial y debemos defender nuestros intereses», afirmó.
No obstante, insistió en que cualquier operación deberá ajustarse a la normativa española y europea, así como a las reglas de competencia del mercado interior de la Unión Europea.
Las declaraciones de Planas llegan en la fase decisiva de una operación que el sector sigue con especial atención por el peso estratégico de Deoleo en la industria del aceite de oliva y por el debate sobre la conveniencia de mantener el control de la compañía en manos españolas.
