Las regiones europeas atraviesan un momento complejo, marcado por el aumento de las desigualdades, el envejecimiento de la población y la crisis de acceso a la vivienda. Así lo concluye el informe anual del Comité Europeo de las Regiones, que, pese a este diagnóstico preocupante, sitúa a varias comunidades españolas entre los ejemplos más destacados de buenas prácticas.
El documento revela que, aunque la mayoría de los territorios de la UE aumentaron su PIB por habitante, solo el 12% mejoró de forma simultánea en la mayoría de los indicadores socioeconómicos analizados. Además, más de la mitad de las regiones registró un deterioro de su mercado laboral.
Entre los casos de éxito figura la Comunidad de Madrid, que concentró cerca de la mitad de la inversión extranjera recibida por España en 2025 y desarrolló medidas para reducir trabas regulatorias. El informe también destaca el programa «Pueblos con Vida», destinado a revitalizar municipios rurales mediante vivienda y servicios básicos.
Cataluña sobresale por la rehabilitación energética de 11.600 viviendas en Barcelona, financiada con fondos europeos y locales, así como por la transformación de su potente industria automovilística hacia la movilidad eléctrica y digital.
Por su parte, Castilla-La Mancha recibe una mención especial por su apuesta por el relevo generacional en el campo. Gracias a una inversión de 225 millones de euros durante una década, más de 5.300 jóvenes se incorporaron a la actividad agraria, cerca de la mitad del total nacional. Andalucía también es destacada por la fortaleza de su sector oleícola, mientras que Galicia y Murcia sobresalen en la industria de defensa.
Una Europa con crecientes desafíos
Pese a estos ejemplos positivos, el balance general es preocupante. El Comité estima que una de cada dos regiones europeas ha visto aumentar el riesgo de pobreza o exclusión social, mientras que el envejecimiento afecta ya al 95% de los territorios de la Unión.
La situación es especialmente delicada en el medio rural: solo el 10,7% de los agricultores tiene menos de 40 años y, de mantenerse la tendencia actual, podrían desaparecer hasta 6,4 millones de explotaciones agrarias antes de 2040.
La vivienda emerge además como uno de los mayores retos para Europa. Actualmente, 1,3 millones de personas carecen de hogar y otros 48 millones no pueden mantener una temperatura adecuada en sus viviendas, situándose en riesgo de pobreza energética.
A ello se suma el impacto creciente del cambio climático. El informe calcula que la UE necesitará invertir unos 69.000 millones de euros al año en infraestructuras y protección civil para hacer frente a fenómenos extremos. De lo contrario, las pérdidas económicas podrían alcanzar los 2,4 billones de euros entre 2031 y 2050.
Este diagnóstico llega en plena negociación del presupuesto europeo para 2028-2034. El Comité de las Regiones ha expresado su preocupación por la reducción de los fondos de cohesión, al considerar que los recursos previstos son insuficientes para afrontar los desafíos económicos, sociales y demográficos que afrontan actualmente los territorios europeos.
