Así lo dijo el rey emérito, lamentando además que algunas tradiciones entre el Ejecutivo y la Casa Real han dejado de funcionar con la llegada de Sánchez al Palacio de la Moncloa. «Durante casi cuarenta años, tuve una reunión semanal con el primer ministro. Ahora estas reuniones son menos frecuentes. En mi época el ministro de Asuntos Exteriores también tenía que acompañar siempre al rey en sus viajes al extranjero», critica después de que el Gobierno de Sánchez haya enviado en los últimos años a secretarios de Estado y otros altos cargos ministeriales para acompañar al rey Felipe VI en viajes internacionales.
El monarca emérito evita profundizar en sus reflexiónes y apunta que, aunque ya no sea rey, debe «tener cuidado con lo que digo, con cada palabra».
Ahora bien, defiende la vigencia y el valor que la monarquía aporta a las democracias, en línea con lo expresado en su libro de memorias ‘Reconciliación’, publicado a finales del año pasado y del que el periódico francés destaca que ya se han vendido unos 150.000 ejemplares en España. «Aunque se cuestione en algunos países, sigo pensando que la monarquía es buena para el pueblo. Aporta estabilidad. No cambiamos de reyes ni de reinas cada cuatro años. Además, encarna, sobre todo, la unidad del país. El rey está por encima de los partidos políticos, lo que significa que puede reinar junto a cualquier partido político. Hoy en día hay once monarquías en Europa, eso es significativo», comenta.
Juan Carlos I expresa el deseo de que su nieta y princesa de Asturias, Leonor de Borbón, tenga «mayor protagonismo» en la sociedad española porque «da una muy buena imagen de la monarquía» y reivindicó que toda su vida «ha estado dictada por las exigencias de España y la corona». «Devolví la libertad al pueblo español al instaurar la democracia, pero nunca he podido disfrutar de esa libertad para mí mismo».
Finalmente, expresó su alegría tras acudir a una corrida de toros el Domingo de Pascua en la Real Maestranza de Sevilla y recibir el aplaudo generalizado de los miles de asistentes que abarrotaban el coso. «Fue un placer ser aplaudido cuando llegué a Sevilla, a la plaza de toros. Demuestra que el pueblo español reconoce lo que es la monarquía y lo que representa esta institución».
Además, defendió la Fiesta Nacional y lamentó que desde algunos partidos políticos ahora «las corridas de toros quieren prohibirlas» cuando son la «fiesta nacional» de España.
