Se trata de su segundo proyecto tras el éxito de RUGE La Jarosa, incluido en la selección de la Guía Michelin en 2025 y 2026, y traslada al centro de Madrid su apuesta por el producto, los arroces y la cocina al fuego.
Concebido como una taberna contemporánea, el restaurante se adapta a distintos momentos del día, desde el aperitivo y el almuerzo hasta comidas centradas en arroces, cenas informales o copas. La propuesta gira en torno a una carta de inspiración levantina con tapas, mariscos, ahumados, carnes y arroces como protagonistas.
Entre los platos más representativos destacan las alcachofas en salsa, la tabla de ahumados, los huevos camperos con trufa y los arroces, entre ellos el de conejo y caracoles o el tradicional caldero de Tabarca, disponible por encargo. La oferta se completa con montados, bikinis y postres murcianos como los paparajotes.
Uno de los conceptos diferenciales de RUGE La Barra es la recuperación del tradicional almuerzo murciano, un encuentro de media mañana en torno al vermut, el vino o el aperitivo acompañado de productos de barra y mariscos.
El espacio cuenta con unas 20 plazas interiores entre barra y contrabarra, un reservado para hasta ocho comensales y una terraza versátil que próximamente incorporará una pérgola climatizada. La carta líquida incluye vinos de Juan Gil y El Grifo, referencias propias elaboradas junto a Familia Gil, vermuts, cervezas y cócteles.
Con este nuevo proyecto, Iborra traslada al entorno urbano la filosofía que ha consolidado en RUGE La Jarosa: una cocina mediterránea basada en el producto, los arroces, la brasa y el placer de compartir.
