Una vez que la operación se cerró, el banco comunicó el pasado 1 de mayo la fecha de pago del dividendo, que supondrá un desembolso de hasta 2.500 millones de euros. Este dividendo se comprometió cuando el banco anunció la compra el 1 de julio del año pasado, en medio de la opa de BBVA por el catalán, que finalmente no salió adelante.
El precio de TSB se fijó al acordar la transacción en 2.650 millones de libras (unos 3.050 millones de euros), lo que implica un múltiplo de 1,5 veces su valor en libros. A este importe, según lo acordado, se le ha añadido el valor neto contable tangible (TNAV) generado por TSB hasta el cierre de la operación, que ha alcanzado los 213 millones de libras (unos 242 millones de euros).
La operación le genera más de 400 puntos básicos de capital y una plusvalía ligeramente superior a 300 millones de euros una vez considerados todos los impactos derivados de la operación. Esto permite pagar a sus accionistas dicho dividendo. La cuantía supone dedicar prácticamente la totalidad del capital generado con la venta de TSB. El banco también da la posibilidad de no cobrarlo en efectivo y reinvertirlo obteniendo una remuneración del 7%.

