Por su parte, el coste laboral bruto por trabajador se situó en 38.748,94 euros, con un incremento del 3,3%, mientras que el coste neto ascendió a 38.511,76 euros tras descontar subvenciones y deducciones. Las cotizaciones obligatorias a la Seguridad Social alcanzaron los 9.354,87 euros por trabajador y supusieron el 24,1% del coste total. En conjunto, salarios y cotizaciones concentraron el 97,4% del coste laboral.
Las empresas también destinaron 531 euros por trabajador a beneficios sociales, 195 euros a otros costes laborales, 181 euros a indemnizaciones por despido y 76 euros a formación.
Por sectores, la hostelería registró el menor coste laboral anual (23.690 euros), mientras que el suministro de energía eléctrica, gas y vapor alcanzó el más elevado (86.048 euros). Los mayores aumentos se produjeron en transporte y almacenamiento (5,6%) y educación (5,3%), mientras que las actividades artísticas y recreativas fueron las únicas que registraron descensos.
La Comunidad de Madrid lideró el coste laboral con 45.983 euros por trabajador, seguida por País Vasco y Navarra. En el extremo contrario se situaron Extremadura, Canarias y Murcia. Baleares, La Rioja y Castilla y León registraron los mayores incrementos anuales, mientras que Asturias fue la única comunidad con descenso del coste laboral neto.
En materia de negociación colectiva, el 95,4% de los centros de trabajo estuvo cubierto por convenios colectivos durante 2025, aunque un 4,1% de los trabajadores acogidos a convenio experimentó modificaciones en sus condiciones laborales.
