La iniciativa se centra en una parte de la banda de 2 GHz que Bruselas quiere reservar a operadores europeos con el objetivo de reforzar la autonomía tecnológica del continente y reducir la dependencia de compañías extranjeras. Aunque las conversaciones siguen abiertas, las operadoras no han confirmado oficialmente sus planes.
La propuesta de la Comisión Europea contempla dividir el espectro actualmente en manos de las estadounidenses Echostar y Viasat en tres bloques cuando expiren sus licencias en 2027. Uno se destinaría al proyecto europeo IRIS2, otro quedaría abierto a operadores internacionales como Starlink y el tercero se reservaría a empresas europeas para servicios D2D.
Es precisamente este último segmento el que interesa a las grandes telecos europeas. Sin embargo, incluso si el consorcio sale adelante, difícilmente podrá contar desde el inicio con una constelación propia de satélites, dado el escaso margen temporal hasta la adjudicación del espectro.
El debate cobra relevancia en un momento en que Europa busca reforzar su soberanía tecnológica. El presidente de Telefónica, Marc Murtra, defendió recientemente la creación de una red satelital europea para reducir la dependencia de sistemas extranjeros como Starlink, especialmente en ámbitos estratégicos como la seguridad y las comunicaciones.
