Aunque aseguró que sigue confiando en su presidente, Kevin Warsh, criticó duramente a los miembros del organismo y reclamó una fuerte rebaja de las tasas hasta el 1% o incluso menos.
Trump explicó que había hablado con Warsh antes de la decisión y que le aconsejó respaldar al resto del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), cuya votación fue unánime. Sin embargo, acusó a la junta de la Fed de actuar por motivos políticos y de perjudicar deliberadamente a su Administración. Pese a estas críticas, insistió en que desea que el banco central mantenga su independencia.
A través de Truth Social, el mandatario reiteró que Estados Unidos merece unos tipos mucho más bajos por ser, a su juicio, «el mejor riesgo crediticio del mundo» y defendió que el país vive un auge inversor que justificaría una política monetaria más expansiva. La Fed, sin embargo, mantiene previsiones que apuntan a nuevas subidas este mismo año.
En paralelo, Trump abrió un nuevo frente comercial con la Unión Europea tras la propuesta de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, de explorar una fórmula para que Canadá se convierta en el primer «miembro asociado» del bloque comunitario. El presidente estadounidense calificó la iniciativa de «ridícula» y advirtió de que podría responder con aranceles muy severos o incluso con restricciones comerciales contra productos europeos.
La propuesta de Bruselas llega en un contexto de creciente acercamiento entre la UE y Canadá. Von der Leyen destacó el incremento del comercio bilateral tras la entrada en vigor del acuerdo CETA y planteó avanzar hacia una alianza más amplia de prosperidad y seguridad económica. Por su parte, el primer ministro canadiense, Mark Carney, ha defendido reforzar los vínculos con Europa, especialmente después de meses de tensiones comerciales con Washington y del intento de Ottawa de diversificar sus relaciones económicas para reducir su dependencia de Estados Unidos.
Las amenazas de Trump reflejan así una doble ofensiva: contra la Fed por mantener una política monetaria que considera perjudicial para el crecimiento y contra la UE por promover una mayor integración económica con uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos.
