Los líderes del bloque, integrado entre otros por Brasil, Rusia, India, China e Irán, aprobaron una declaración conjunta en la que reclaman la máxima contención para evitar una mayor escalada del conflicto y defienden la protección de la población civil, así como el respeto a la soberanía de los Estados.
El documento expresa además la preocupación de los miembros por los ataques contra infraestructuras civiles e instalaciones nucleares bajo supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), al tiempo que apuesta por reforzar la diplomacia y la prevención de conflictos.
En el ámbito económico, los BRICS subrayaron la necesidad de garantizar la estabilidad del comercio internacional, las cadenas de suministro y los flujos energéticos en un contexto de creciente incertidumbre. También mostraron su inquietud por el aumento de medidas arancelarias y condenaron las sanciones unilaterales que consideren contrarias al derecho internacional.
Pese a abordar varios de los principales focos de tensión mundial, la declaración final evitó referencias directas a la guerra de Ucrania. El bloque insistió, en cambio, en la búsqueda de soluciones negociadas y en la defensa de un sistema internacional basado en el diálogo y la cooperación.

