El índice PMI compuesto subió de 52 en julio a 52,1 en agosto, alcanzando su nivel más alto desde noviembre de 2025 y confirmando el segundo mes consecutivo de expansión. El principal motor fue la industria manufacturera, cuyo PMI alcanzó 52,8, su mejor registro desde mayo de 2022. En contraste, el sector servicios continuó creciendo a un ritmo moderado y estable.
Los nuevos pedidos aumentaron por segundo mes consecutivo y registraron su mayor crecimiento en más de tres años. Destacó especialmente la recuperación de los pedidos de exportación, que crecieron por primera vez en cuatro años y medio.
La mejora de la actividad llevó a las empresas a aumentar sus plantillas, algo que no había ocurrido en lo que va de año. En la industria, además, se puso fin a 38 meses consecutivos de recortes de empleo.
Por otro lado, la inflación mostró signos de moderación. Tanto los costes empresariales como los precios cobrados crecieron a un ritmo más lento, especialmente en el sector manufacturero, aunque siguen situándose por encima de los niveles habituales anteriores a los conflictos geopolíticos recientes.
Pese a la mejora económica, la confianza empresarial se debilitó ligeramente. Las perspectivas para los próximos doce meses empeoraron en los servicios, aunque mejoraron en la industria.
S&P destaca que la reducción gradual de las presiones inflacionistas es una señal positiva para las autoridades monetarias. Sin embargo, el repunte del empleo y una inflación todavía elevada podrían llevar al BCE a mantener una política monetaria restrictiva y dejar abierta la puerta a nuevas subidas de los tipos de interés
