Los investigadores sitúan el origen del problema en una soldadura aluminotérmica que unía dos carriles de distinta antigüedad y resistencia: uno fabricado en 1989 y otro instalado en 2025 durante las obras de renovación de la línea. Según el informe, una grieta provocada por fatiga del material habría evolucionado hasta causar la fractura completa del carril y el posterior descarrilamiento.
La Guardia Civil también apunta a que el daño no se produjo de forma repentina, sino que existían señales previas que no fueron detectadas durante las inspecciones de mantenimiento. Un informe preliminar ya había sugerido que la rotura podía estar presente incluso la noche anterior al accidente.
No obstante, el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha restado relevancia a estas conclusiones y sostiene que no se trata de un informe pericial definitivo, sino de un acta de inspección ocular que no aporta novedades. Además, recuerda que las pruebas técnicas clave aún no se han realizado y que los carriles siguen pendientes de análisis en laboratorio.
Por ahora, tanto los informes provisionales de la Guardia Civil como los de la comisión investigadora continúan apuntando a una rotura previa del carril, cuyo origen podría estar en un defecto de fabricación o en un fallo de soldadura.
