La medida formaría parte del plan de transformación con el que el fabricante busca ganar eficiencia, reducir costes y simplificar su estructura.
Sin embargo, Seat ha negado que exista una decisión tomada. La compañía asegura que el futuro de la marca sigue abierto y que, por el momento, no se ha aprobado ningún plan para su desaparición.
Volkswagen revisa actualmente su estrategia global ante la creciente competencia de los fabricantes chinos, la caída de las ventas en China y la presión de los aranceles en Estados Unidos. Entre las medidas estudiadas figuran recortes de costes, posibles cierres de fábricas en Alemania y reducciones de plantilla.
Desde Seat subrayan que todo el sector atraviesa una profunda transformación ligada a la electrificación y que el grupo está evaluando distintas opciones para mejorar su competitividad. No obstante, insisten en que Seat no tiene fijada una fecha de desaparición y que no se ha adoptado ninguna decisión definitiva sobre su futuro.
