En conjunto, las seis mayores compañías aumentaron sus ingresos un 5,9%, hasta los 16.426 millones de euros, mientras que sus beneficios crecieron un 39%, alcanzando los 1.815 millones.
Iberia lideró el crecimiento con una facturación récord de 8.085 millones y un beneficio operativo de 1.313 millones, apoyada en la expansión de sus rutas de largo radio hacia América. Vueling mantuvo prácticamente estables sus ingresos y mejoró ligeramente su rentabilidad pese a la fuerte competencia de las aerolíneas de bajo coste.
Air Europa también registró cifras históricas, con ingresos de 3.146 millones y un beneficio neto de 111 millones de euros. Además, fortaleció su situación financiera tras cancelar la deuda vinculada al rescate de la SEPI.
Entre las aerolíneas regionales, Air Nostrum elevó un 11% sus ingresos y triplicó su resultado operativo, mientras que Binter fue la compañía que más creció, con un aumento del 25,9% en su facturación y del 57% en sus ganancias, gracias a su expansión de rutas y flota.
La única excepción fue Volotea. Aunque mejoró sus ingresos y su beneficio operativo, cerró el ejercicio con pérdidas de 64 millones de euros debido al impacto de costes extraordinarios.
De cara a 2026, el sector afronta un escenario más complejo por el encarecimiento del combustible, que ya está presionando los márgenes de rentabilidad de las compañías.
