Así, se observa en el último bienio una notable aceleración del crecimiento volumen de negocio respecto a años previos, reflejo de factores como la recuperación de las precipitaciones, el dinamismo de la actividad turística y la actualización de tarifas ante el encarecimiento de costes y el endurecimiento del marco regulatorio. Además, la incorporación de tecnologías avanzadas está mejorando la eficiencia operativa, mientras que la comercialización de lodos tratados y agua regenerada está favoreciendo la generación de ingresos complementarios.
Se estima que el caudal total depurado por las 5.000 plantas EDAR urbanas actualmente en explotación alcanzó los 5.880 hectómetros cúbicos en el último año, lo que supuso un aumento del 2,3% respecto a 2024, reforzando su tendencia ascendente.
Las crecientes exigencias legislativas en materia de saneamiento y depuración de aguas residuales, especialmente las derivadas de la nueva Directiva sobre el Tratamiento de las Aguas Residuales Urbanas (TARU), elevarán las necesidades de tratamiento e impulsarán la actividad del sector en los próximos años. A ello se suman las carencias acumuladas en infraestructuras hídricas, consecuencia de la insuficiente dotación histórica de recursos.
Este contexto requerirá un importante esfuerzo inversor destinado a ampliar la capacidad de tratamiento y modernizar las instalaciones existentes. Además, la mayor complejidad técnica de los proyectos previstos contribuirá a elevar el importe medio de los contratos.
La actividad de prestación de servicios de explotación de plantas depuradoras de aguas residuales presenta un notable grado de concentración. En 2025 los cinco primeros operadores reunieron de forma conjunta el 52% del volumen de negocio sectorial, porcentaje que se elevó hasta el 66% al considerar al grupo de los diez primeros.
