El modelo ya se ha exportado a más de 20 países y, hace unos días, el Consejo de Ministros autorizó la celebración de un nuevo megacontrato que, si se acaba concretando -como es previsible- elevará las ventas totales por encima de los 1.400 millones de euros. No obstante, la cifra real será mayor, ya que en muchos de los contratos firmados no ha trascendido el importe por la discreción habitual del sector de la defensa.
El grueso del negocio sigue siendo España, donde Urovesa ha cerrado sucesivos acuerdos marco con los VAMTAC en 2013, 2020 y 2026, lo que ha provocado un flujo continuo de contratos con el Estado. Los dos primeros compromisos contemplaban la fabricación de 1.472 unidades de vehículos, y aunque en el tercero esa cifra no se ha hecho pública, sí se sabe que el importe total de los tres supera los 1.000 millones.
El último acuerdo marco recién autorizado, que se extenderá hasta 2032, tiene 723,9 millones de techo de gasto e incorpora una novedad relevante: por primera vez, otro país europeo -con mención expresa a Portugal- podrá adherirse a sus condiciones a través del instrumento de compra conjunta SAFE de la Unión Europea.
Además, gracias a estos vehículos Urovesa se adjudicó uno de los 31 Programas Especiales de Modernización (PEM) del Ministerio de Defensa, convirtiéndose en una de las pocas empresas en ser contratista principal fuera del paraguas de los gigantes del sector: Indra, Airbus y Navantia, que acapararon la gran mayoría de los más de 30.000 millones que se repartieron. De hecho, hay que descender hasta el puesto 19 de la clasificación de los mayores contratos de 2025 para encontrar el primero que no corresponde a Navantia, Indra, Airbus o sus UTE. Ese contrato es el de Urovesa, lo que muestra la posición estratégica que ha alcanzado el VAMTAC.
El PEM ganado por Urovesa tiene un importe de 321 millones, y cuenta con prefinanciación de 132 millones a un tipo de interés del 0%. El objetivo es fabricar un nuevo Vehículo de Exploración y Reconocimiento Terrestre (VERT), basado en la plataforma VAMTAC ST5. Los primeros prototipos deberían estar listos este año, aunque las entregas irán acelerándose hasta el año 2030, cuando acaba el plazo de ejecución del contrato.
El VAMTAC, que nació en 1998 como respuesta a una necesidad del Ejército español, ha despertado gran interés a nivel internacional. Urovesa ha conseguido exportarlo tanto en versión civil como militar a países como Bélgica, Portugal, Rumanía, Arabia Saudí, Marruecos, Ghana, Indonesia, Irak, República Dominicana, Malasia, Singapur, Omán y Argentina, entre otros, alcanzando una cartera de más de 20 países. El caso de Singapur es especialmente ilustrativo. La relación con las Fuerzas Armadas del país asiático -uno de los ejércitos más exigentes tecnológicamente del mundo- arrancó en 2013 con un primer contrato para 60 unidades. En 2018 llegó un segundo pedido de 10 vehículos adicionales. Y en 2023 se firmó el mayor encargo hasta la fecha: más de un centenar de unidades, con entregas programadas hasta finales de 2026. Singapur se ha convertido así en el principal cliente de Urovesa en la región Asia-Pacífico.
Nueva Zelanda también firmó un contrato importante en 2024 por unos 56 millones de euros que supone el suministro de 60 unidades -entre los modelos CK3 y ST5- para reemplazar los antiguos vehículos Unimog y Pinzgauer del ejército neozelandés. En Rumanía, país donde la relación comercial arranca en 2006, el último acuerdo conocido, firmado en 2025 para 24 unidades del modelo ST5 BN2, asciende a unos 10 millones de euros. Portugal, por su parte, encargó en 2018 139 vehículos en cuatro configuraciones distintas: transporte de personal, ambulancia, operaciones especiales y mando, a cambio de 60,8 millones de euros.
En sus instalaciones situadas en Valga (Pontevedra), Urovesa cuenta con capacidad de fabricación y montaje de hasta 5.000 vehículos al año, combinando zona fabril y áreas de dirección, diseño e I+D+i, así como una pista de pruebas. Además de los VAMTAC, la firma gallega también produce camiones TT Uro para uso militar y civil.
