El crédito al consumo creció más de un 20% en 2025 y la financiación de viajes se ha consolidado como uno de sus principales motores, aunque este verano llega con un mayor coste financiero para las familias.
Según Asufin, el 17% de los préstamos al consumo se destina a viajes y vacaciones, por delante de la compra de vehículos, estudios o reformas. Además, el verano concentra el 36% de las solicitudes de financiación, por encima de Navidad y del Black Friday.
La tendencia se refleja también en los datos del Banco de España. El crédito al consumo alcanzó un récord de 46.641 millones de euros en 2025 y, solo en los cinco primeros meses del año, ya supera los 20.000 millones. Frente a 2014, el volumen concedido se ha incrementado un 185%.
Las asociaciones del sector atribuyen este auge al mayor gasto en ocio y viajes, aunque advierten de que una parte creciente de los préstamos responde también a necesidades de liquidez y refinanciación de deudas. La persistencia de la inflación y la pérdida de poder adquisitivo están empujando a muchos hogares a financiar gastos corrientes.
Desde Agencia Negociadora estiman que una cuarta parte del gasto estival termina financiándose mediante crédito y alertan de que el verdadero problema suele llegar en septiembre, cuando las nuevas cuotas se suman a las obligaciones ya existentes.
A ello se añade el encarecimiento de la financiación. La TAE media de los préstamos personales se sitúa en el 10,05%, por encima del 8,12% de la media europea. En la banca alcanza el 9,16%, mientras que en los establecimientos financieros especializados supera el 13%.
Pese al fuerte crecimiento del sector y a unos niveles de morosidad históricamente bajos, los expertos advierten de que el aumento del endeudamiento para financiar el consumo vacacional exige prudencia, especialmente en un contexto de costes financieros más elevados.
