Los precios de cierre en Almagro, Trafalgar y Gaztambide se sitúan durante el tercer trimestre de 2026 entre 8.800 y 9.600 euros por metro cuadrado, lo que supone un incremento interanual de entre el 8% y el 9%, según las estimaciones de Walter Haus.
Su evolución supera a la del barrio de Salamanca, que continúa encabezando los precios de la capital, pero muestra un crecimiento más moderado. En Recoletos, Castellana y Goya, los valores de cierre oscilan entre 9.800 y 10.600 euros por metro cuadrado, entre un 5% y un 6% más que hace un año.
Este comportamiento refleja el creciente interés por zonas céntricas con carácter residencial, viviendas amplias y un mayor margen de revalorización. Fuera de la almendra central de Madrid, la demanda de vivienda unifamiliar se desplaza al noroeste, a las zonas de Aravaca, Pozuelo de Alarcón y Majadahonda.
El ticket medio de las operaciones prime intermediadas por Walter Haus en Madrid se sitúa en los 1.100.000 euros, pues la compañía ha registrado una mayor concentración de operaciones entre 800.000 y 1,4 millones de euros y una menor presencia de transacciones por encima de los 2 millones. En este contexto, el comprador también necesita más tiempo antes de tomar una decisión. Una vivienda prime tarda actualmente entre 110 y 140 días en venderse en Madrid, frente a los 95-120 días de hace un año, y requiere entre 10 y 14 visitas. Además, el periodo medio entre la reserva y la firma ante notario ha aumentado de 67 a 74 días.
El comprador tipo de vivienda de lujo en Madrid tiene más de 50 años, compra con patrimonio acumulado y es español. Y es que el comprador nacional acapara alrededor de 7 de cada 10 operaciones, aunque la demanda internacional sigue al alza. Por otra parte, alrededor del 60% de las operaciones inmobiliarias de alta gama se realizan al contado, pues cada vez es más frecuente que el comprador con liquidez opte por financiar una parte de la compra para no desinvertir en otros activos más rentables en estos momentos.
Respecto al motivo de la compra, en un 55-60% es para adquirir viviendas de reposición para uso habitual; otro 5% como segunda residencia; un 15-20% como inversión; y otro 15-20% por reubicación profesional. La inversión pura pierde peso, con una rentabilidad bruta del alquiler premium que ronda el 4,3% en Madrid. “El patrimonio busca refugio y uso, no renta”, aseguran desde la compañía.
