Según un análisis de Gibobs.com, el precio medio de una vivienda alcanza los 251.500 euros, mientras que la hipoteca media cubre unos 195.700 euros. La diferencia, cerca de 55.800 euros, debe ser aportada por el comprador.
Con una capacidad media de ahorro de unos 300 euros mensuales, un hogar español necesita más de 15 años para reunir esa cantidad, sin contar gastos de notaría, impuestos o registro, que elevan aún más el desembolso inicial.
Las entidades financieras financian de media el 79% del valor de la vivienda, trasladando al comprador el esfuerzo de aportar el resto. Además, el 90% de las hipotecas se destinan a primera vivienda y casi la mitad se firma ya con más de un titular.
El esfuerzo varía según la edad. Los compradores de entre 35 y 45 años, que concentran el mayor número de operaciones, son también quienes adquieren las viviendas más caras, lo que prolonga el periodo de ahorro por encima de los 15 años. Incluso los más jóvenes necesitan alrededor de una década para reunir la entrada.
La situación se agrava por la fuerte subida de los precios de la vivienda, que crecen a un ritmo superior al de la capacidad de ahorro de las familias. Según la compañía, esta tendencia dificulta especialmente el acceso de los jóvenes al mercado inmobiliario y retrasa cada vez más la compra de una vivienda.
