De esta forma, el Ejecutivo catalán que preside cede ante los independentistas, que no estaban dispuestos a respaldar las cuentas públicas ante la falta de avances sobre el traspaso del IRPF a la Generalitat. Ahora, la tramitación de los presupuestos queda interrumpida aunque se promete aprobarlos antes del verano, previsiblemente en junio.
El movimiento del Govern se tomó ayer tras una jornada maratoniana de negociación entre los equipos de PSC y ERC. Estos encuentros culminaron este miércoles con una reunión en el Palau de la Generalitat entre el president y el líder republicano, Oriol Junqueras. En paralelo, las cúpulas de ambos partidos han ratificado el acuerdo.
Pese al voluntarismo del Govern, que esperaba convencer in extremis a ERC, finalmente han sido los independentistas quienes han ganado el pulso al Ejecutivo catalán. De nada ha servido que los socialistas atasen previamente el sí de los Comuns ni las llamadas a la responsabilidad de los agentes sociales. La formación capitaneada por Junqueras desea algo más que buenas palabras sobre el traspaso del IRPF. Los republicanos proponen incluir este asunto en la futura reforma de la LOFCA.
Esta modificación legislativa es imprescindible para avanzar hacia el nuevo modelo de financiación autonómica pactado con el Gobierno. La pelota, por tanto, está en el tejado de la Moncloa. Pero el calendario es endiablado: el Ejecutivo central aguarda el desenlace de las elecciones andaluzas antes de hacer cualquier nuevo movimiento que pueda perjudicar las aspiraciones de la candidata socialista, la actual ministra de Hacienda María Jesús Montero.
En un comunicado conjunto, el PSC y ERC se han comprometido a «seguir impulsando las negociaciones y las modificaciones legislativas necesarias para hacer efectivos los pactos de investidura». m»Ambas formaciones políticas nos damos más tiempo para buscar los caminos dentro del mercado de los acuerdos firmados que deben permitir preservar la estabilidad del país en un momento especialmente convulso», recoge el texto. En una comparecencia en el Palau de la Generalitat, Illa ha defendido que «es la hora de que la responsabilidad vaya más allá de la retórica, y de traducirla en hechos y en soluciones». En el comunicado suscrito entre ambas organizaciones se explicita que la aprobación de los presupuestos se efectuará «antes de finalizar el actual periodo de sesiones parlamentarias», esto es, antes del parón veraniego.
A cambio de retirar los presupuestos, ERC se compromete a apoyar un suplemento de crédito para aliviar las tensiones financieras de la Generalitat. Ayer, la consejera de Economía y Finanzas, Alícia Romero, cifró la cantidad de este crédito extra en unos 7.600 millones de euros, casi el doble del que se pactó el año pasado cuando tampoco se renovaron los presupuestos. Mediante este instrumento, la Administración autonómica podrá afrontar en mejores condiciones el pago de las nóminas de abril y mayo, el capítulo más oneroso de los gastos de la Generalitat.
