“En BBVA afrontamos este contexto con confianza, para seguir creciendo, gracias a nuestra diversificación geográfica, una combinación única de crecimiento y rentabilidad y una estrategia con un claro foco en la innovación”, ha señalado. Asimismo, ha destacado que BBVA cuenta con franquicias líderes en sus principales mercados, una ejecución disciplinada y el mejor equipo: “De cara a 2026 esperamos seguir creciendo por encima de nuestros competidores e incrementar la rentabilidad hasta niveles en torno al 20%”. “Fuimos pioneros, con enorme éxito, en la transformación digital y de nuevo vamos a liderar la banca en la era de la inteligencia artificial”, ha añadido el presidente de BBVA.
En su discurso, Torres Vila, ha hecho balance de un 2025 “excepcional”, punto de partida del plan estratégico 2025 – 2029 de BBVA. El presidente ha incidido en que, más allá de los resultados financieros, el ejercicio ha estado marcado por el impacto positivo del banco en clientes, empleados, accionistas y la sociedad en su conjunto. Durante el año, BBVA continuó ampliando su base de clientes con un nuevo récord de altas: más de 11,5 millones -dos de cada tres a través de canales digitales-, lo que elevó su base de clientes activos por encima de los 81 millones. “Cada nuevo cliente es el inicio de una relación, una relación basada en la confianza”, ha apuntado.
El crédito siguió creciendo con fuerza durante el ejercicio, a un ritmo del 16%, impulsando miles de proyectos personales y empresariales. Este crecimiento refleja el papel del banco como uno de los principales motores de desarrollo de la economía en los mercados donde opera. Al mismo tiempo, BBVA mantuvo su apuesta por la transición hacia una economía más sostenible. En 2025, canalizó más de 134.000 millones de euros en negocio sostenible, de los cuales 30.200 millones de euros se canalizaron hacia iniciativas sociales.
Desde el punto de vista financiero, BBVA obtuvo en 2025 un beneficio atribuido récord de 10.511 millones de euros, con una rentabilidad (medida a través del ROTE) del 19,3%. Según ha indicado, estas cifras reflejan la solidez del modelo de negocio del banco y el avance en la ejecución de su plan estratégico: “Un año más, destacamos algo que nos define: nuestra capacidad única de combinar crecimiento y rentabilidad”.
Este desempeño se traduce en una clara creación de valor para los accionistas de BBVA, con una creciente remuneración y una excelente evolución bursátil en 2025. “Proponemos distribuir más de 5.200 millones de euros, el 50% del beneficio del ejercicio. En concreto, proponemos el pago de un dividendo en efectivo de 60 céntimos de euro en el mes de abril que, sumado a los 32 céntimos abonados el pasado mes de noviembre, eleva el dividendo total a 92 céntimos por acción. El mayor de nuestra historia”, ha recordado. Este dividendo supone un incremento del 31% respecto al año anterior.
“El dividendo anual se ha triplicado desde 2021, gracias al incremento significativo en todos y en cada uno de los años. Y a esto hay que sumar el buen comportamiento de la acción, cuyo precio más que se duplicó durante el año pasado”, ha recordado.
Asimismo, BBVA sigue avanzando con el programa extraordinario de recompra de acciones anunciado en diciembre por un importe cercano a los 4.000 millones de euros¹, del que ya ha completado un primer tramo de 1.500 millones. BBVA ha anunciado hoy el segundo tramo de dicho programa de recompra, por un importe de hasta 1.000 millones de euros, cuya ejecución comenzará el próximo 23 de marzo.
Sumando dividendos y revalorización de la acción, desde enero de 2019, el valor total para el accionista de BBVA se ha multiplicado por casi seis veces, muy por encima de la evolución de la banca europea y española, cuyos accionistas han visto multiplicada su inversión alrededor de tres veces y media.
El presidente ha enmarcado estos resultados en un contexto internacional cada vez más complejo. Para afrontar este entorno, BBVA ha definido una hoja de ruta con prioridades claras en su plan estratégico: incorporar de manera radical la perspectiva del cliente en todo lo que el banco hace, para comprender mejor sus necesidades y ofrecer soluciones más relevantes y personalizadas; crecer especialmente en sostenibilidad y en el segmento de empresas; y orientar todas las decisiones a la generación de valor y capital, impulsando negocios de bajo consumo de capital como seguros, gestión de activos o pagos. Todo ello apoyado en dos palancas clave: la inteligencia artificial y un equipo con ambición y fuerte orientación al cliente.
En resumen, “seguiremos acompañando a nuestros clientes en su voluntad de llegar más lejos, creando valor para nuestros accionistas y teniendo impacto positivo en las sociedades en las que operamos”, ha concluido.

