Sin embargo, no pudo ser y este miércoles la ciudad francesa de Lille se llevó el premio de una agencia que generará cientos de puestos de trabajo y supondrá millones de euros en inversiones.
Con la Agencia Aduanera Europea son ya tres las sedes europeas a las que ha optado España y se ha quedado sin ‘premio’. Y todo por acción de la izquierda y de los nacionalistas, que han tirado por los suelos el prestigio de España a cuenta de salirse con sus intereses partidistas.
La primera sede que se perdió fue la de la Agencia Europea del Medicamento a la que optaba Barcelona. Pero fue en el año 2017 y el procés estaba en plena efervescencia. Los incidentes se sucedían y la amenaza de una Cataluña independiente fuera de la Unión Europea no auguraba un buen futuro para esta sede. Por este motivo, la UE optó por Ámsterdam (Holanda), donde el cannabis es de libre consumo, para albergar la Agencia del Medicamento.
Tan solo hace dos años, Madrid quería convertirse en la sede de la Agencia Antiblanqueo Europeo que se marchaba de Londres a causa de la salida del Reino Unido por el Brexit. Pero pesó más el interés del Gobierno de Sánchez en colocar a la entonces ministra de Economía, Calviño, en la vicepresidencia del Banco Europeo de Inversiones (BEI), así que el Gobierno español despreció a su propia capital para respaldar la candidatura de Fráncfort a cuenta de contar con Alemania para colocar a Calviño.
Así pues, hace ya más de una década que España no se hace con ninguna sede europea, con la consiguiente pérdida económica, laboral y también de influencia internacional que ello supone.
De hecho, en la actualidad, España cuenta con tan solo cinco agencias europeas, ninguna con un verdadero peso específico: la Agencia Europea de Control de la Pesca (EFCA), con sede en Vigo; la Agencia de la Unión Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA), con sede en Bilbao; la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO), con sede en Alicante; el Centro de Satélites de la Unión Europea (SatCen), en Torrejón de Ardoz; y Fusion for Energy (F4E), en Barcelona.
