Entre ellas destaca el IPC preliminar de marzo de la eurozona, que permitirá medir los primeros efectos del encarecimiento de la energía y de otras materias primas tras el cierre efectivo del Estrecho de Ormuz.
En Europa, este dato compartirá protagonismo con otras referencias relevantes. Los inversores estarán atentos a la confianza del consumidor de la eurozona, al IPC de Alemania y a las ventas minoristas de España, en un contexto en el que el consumo empieza a mostrar señales mixtas. A ello se sumará el PIB del Reino Unido, que servirá para evaluar la solidez de la economía británica en un entorno marcado por la incertidumbre energética. Además, los PMI compuestos de marzo ofrecerán una fotografía actualizada del ritmo de actividad en el Viejo Continente.
Al otro lado del Atlántico, el foco estará claramente puesto en el mercado laboral. La semana estará marcada por una batería de indicadores que culminarán con el informe oficial de empleo de marzo. Antes, se conocerán la encuesta JOLTS de ofertas de empleo, el informe ADP y las ventas minoristas, junto a la confianza del consumidor. Todo ello permitirá calibrar si la economía estadounidense mantiene su fortaleza o empieza a mostrar signos de enfriamiento. En este contexto, la intervención de Jerome Powell en un simposio en Cambridge será especialmente vigilada por el mercado en busca de pistas sobre los próximos pasos de la Fed. También en EEUU se publicarán los PMI compuestos de marzo, completando el mapa de actividad.
En la región Asia-Pacífico, la atención se centrará en China y Japón. El gigante asiático publicará su PMI compuesto de marzo, clave para evaluar el pulso de su economía en un entorno global más incierto. Por su parte, Japón dará a conocer la tasa de desempleo y las ventas minoristas, dos indicadores que ayudarán a medir la fortaleza de la demanda interna.
En el plano empresarial, la agenda estará marcada por los resultados de Nike, que servirán como termómetro del consumo global, y por los dividendos de Ebro Foods y Bankinter.
