Preguntado por el diario británico The Daily Telegraph si podría reconsiderar su presencia en la OTAN tras la guerra de Irán, el mandatario ha respondido: «Oh, sí. Diría que [está] más allá de reconsideración. Nunca me ha emocionado la OTAN. Siempre sabía que era un tigre de papel y, por cierto, Putin lo sabe también».
Las tensiones entre los miembros de la OTAN y su principal miembro (sobre un total de 32) han subido en las últimas semanas a cuenta de la guerra de Israel y EEUU contra Irán. La decisión unilateral de esos dos aliados no gustó entre la mayoría de integrantes de la organización, que decidieron no secundar la petición de Trump de ayudar para intentar reabrir el estrecho de Ormuz, clave para desbloquear el paso del 20% del petróleo mundial.
EEUU ya se ha retirado en el pasado de varias organizaciones. A principios de este año lo había hecho de 66 organizaciones internacionales (31 de ellas, relacionadas con Naciones Unidas), de ámbitos como la salud, el clima y la defensa de la democracia, con el argumento de que no son operativas, suponen un derroche de dinero o son contrarias a los intereses de la primera potencia económica y militar del mundo.
EEUU aportó el 60% del presupuesto de la OTAN el pasado ejercicio, en el que los miembros europeos y Canadá incrementaron su gasto en defensa en un 20%, de acuerdo a un informe reciente publicado por la organización liderada por Mark Rutte, quien ha expresado su deseo de que en la próxima reunión en Ankara (Turquía), los próximos 7 y 8 de julio, «los aliados muestren un camino claro y creíble hacia el objetivo del 5%». Se refiere el secretario general de la OTAN al porcentaje del PIB que deberían destinar a esta área en 2035. Este nuevo objetivo, trazado el año pasado, contrasta con el 2% anterior. España alcanzó en 2025 el 2% y la media se situó en el 2,77%.

